jueves, 24 de junio de 2010

Noche de San Juan

En recuerdos de tantas noches de San Juan vividas en Telde, ciudad en la que me crié y donde jugábamos a ser brujas coqueteando con la mágicas y a veces, sólo a veces, nos lo creíamos.

El sol alcanzaría el trópico de Cáncer aquella madrugada como cada año, aunque este sería distinto a los vividos hasta entonces, los elementos coincidían en el espacio y el tiempo. Lo pagano y lo cristiano concurrían para que la naturaleza se aliara a las estrellas y brindar un momento excepcional.
Recordaba con ternura y alegría los tiempos pasados, evoco la sensación de júbilo que sentía durante su niñez cuando llegaba este día, los preparativos de la noche mágica junto a su abuela en la playa de Tufia. Por su mente pasaron las imágenes y saboreó recuerdos, sintió la ilusión de aquellos juegos de papas peladas y sin pelar bajo la cama, de los pétalos en el agua de la palangana a la espera de ver como se formaba la inicial de un desconocido, los papeles con nombres inventados o reales arrugados con expectativa de apertura misteriosa en la madrugada para unirlos al suyo o las carreras de alfileres tras la aguja en la jofaina vieja.
Había que cubrir los espejos al atardecer y así impedir que las puertas del otro lado se abriesen en la casa y una vez terminada la labor, preparar las viandas para la reunión ante la hoguera, donde asarían piñas y escucharía historias que en la madrugada la impulsaban a saltar sobre el fuego con deseos enredados en sus pies.
Cuantas cosas no entendió pero realizó de la mano de su madre. Había contemplado y aprendido costumbres y prácticas que nunca identifico más que con juegos a la vera de la candela pero, el transcurrir de los años la llevó a conocer significados ocultos. Ahora estaba sola, instalada en un sitio que siempre la estuvo esperando, había sido entrenada entre costumbres y diversión para ocupar el lugar reservado a las mujeres de su linaje.
Miro el reloj, se hacía tarde, pronto el cielo se iluminaría con la luz de las piras pero antes quería subir a Cuatro Puertas y danzar cerca del cielo, en el crepúsculo abrir las puertas a la noche, esa que esconde la mágica de los tiempos. Una vez abiertas, las deidades naturales encontrarían el camino hacia la tierra para vagar libremente otorgando favores, protección y auxilio.
Al terminar su bailes bajó en dirección a la costa para encender el fuego. Renovar y purificar mediante la luz, uniría su candela al resto de hogueras para convertirse en los faros guías del sol en esa corta noche donde las fuerzas de la claridad luchaban contra las tinieblas.
Cantaba y bailaba contemplada por las estrellas hasta alcanzar el trance.
Su cuerpo se estremeció y el corazón palpitó desbocado, las ropas abandonaron el cuerpo que cobijaban. Sentía la noche, el viento, los susurros del pasado la guiaban. Se dejó acariciar por la luminiscencia lunar y lentamente camino por la arena, el océano arrullo sus pies y la recibió con gentileza, lo sintió fresco y deseoso de acogerla en sus entrañas. Sus pulmones se llenaron de aire y se sumergió en las aguas de aquella playa que la vio crecer. Cuantos pensamientos se arremolinaba en su mente unidos a plegarias para el futuro, se dejó mecer por el oleaje tranquilo y halló premoniciones, presagios y corazonadas agolpadas en su mente como dictadas por una esencia interior que perfumaba su alma . No era Guanche, tal vez ni siquiera corriera una pizca de sangre aborigen por sus venas pero se sintió como una Harimaguada esperando a los Maxios. ¡ Cuanta tontería!, tenía que aligerar, invocó una plegaria al cielo y salió temblando del agua, la piel de gallina la acompañó ante el fuego.
De su bolsa saco fotos y hierbas de las personas que le habían pedido sus “labores”. Salud, mal de amores, trabajo, que este año eran la demanda más abundantes, mal de ojo, Carmencita y Pino le habían pedido embarazos.
Arrojó al fuego para convertir en humo los ruegos mientras entonaba su letanía, había que darse prisa ya se oía el murmullo de la gente que acudía a la hoguera, terminado. Tomo sus ropas y se vistió entre cánticos y salmos ya estaba hecho.
Comenzaron a llegar vecinos que saludaban con recelo pero que aceptaban las piñas de la cesta que les ofrecía, traían sardinas, bizcocho, papas y mojo. Unos la observaban y cuchicheaban a sus espaldas otros, no se atrevían ni a mirarla.
La llamarían bruja si, quizás hechicera o adivina, y ella no podía negarlo, había nacido en ciudad de los Faycanes y obtenido de Telde su rango.

Eah! ser malos que es más divertido

lunes, 21 de junio de 2010

Olores

Quise experimentar olores y degustarlos en pituitaria sedienta de sabores nuevos, de emanaciones olfativas, efluvios de cuerpos exudantes. Provocadores de estímulos mezcla de gases, vapores y polvo.
Señales químicas olvidadas por humanos evolucionados, en cuneta abandonadas, relegadas, desterradas por miradas y sonidos que amordazan narices atrofiadas.
Los olores; aromáticas fragancias de instintos ancestrales, momentos estelares que regían nuestros caminos dando órdenes al destino. Identificador de parientes, vetustos casamenteros encargados de seleccionar sexualidades receptivas cuando aún no existían “si quieros”.
Conservadores atávicos del poder evocador, que nos llevan al ayer lejano rememorando escenas o emociones, paisajes y sensaciones, huellas en narices del pasado.
Dianen Ackerman me lo dijo, lo susurró a mis oídos, como definir tu olor sin analogías o parecidos, si no puedo, es porque no te he olido.
No existen palabras, tampoco matices, no hay longitudes de ondas, ni frecuencias como en el sonido, las escalas existente son mediocres para tan estupendo sentido. 
Díganme ustedes señores, qué términos, vocablos o verbos hemos inventado, ideado o aprendido para dar nombre al olor de aquello que hemos sentido, olido.
Eah! Ser malos que es más divertido

Libro recomendado: "Una Historia Natural de los Sentidos". Dianen Ackerman

miércoles, 16 de junio de 2010

Los jaguares, el perfume y New York

Pienso mientras leo: “No tienen mal gusto los jaguares, se han buscado una casita en la selva, cerquita del agua dulce porque le gusta nadar, les encanta la noche, la cual aprovechan para salir, cazar, y comer, carne si es posible. Luego se dan un garbeo por su territorio dejando marcas, no se lo vayan a invadir, para llegar a casa al crepúsculo, subirse a un árbol, (que no hallamos talado por supuesto), y ver el amanecer”.
Aunque lo que me parece sorprendente es uno de los gustos dearrollados hace poco por el animalito. Se pirran por “Obssesion for man”, fragancia masculina de Calvin Klein. Si, si, como lo lees, les gusta cantidad el olorcillo de esta colonia, tampoco le hacen ascos a la esencia de Nina Ricci. Los biólogos encargados de estudiarlos en la selva guatemaltecas se han quedado muy impresionados con su descubrimiento y utilizan el perfume de la firma neoyorkina para atraerlos ya que los vuelve loquitos.
¡Vaya!, termino de leer la noticia en el periódico y mi mente, como es normal, da un salto instalandose en mi característicos "estados elucubración" y comienza a preguntarse cosas tales como:
- ¿Les gustará a los animalitos la colonia como complemento estético para su traje de piel?;
- ¿la utilizarán para atraer a la "jaguaresas" a su territorio y obtener una noche de pasión desenfrenada?; o, será más bien que la han chupeteado y el saborcillo les vendrá bien como aderezo a la carne humana que sin algo por lo alto está de un soso que no te cuento.
No lo se, pero sigo por ese camino y claro, caigo en el abismo de trivialidades mañaneras.
La verdad es que a los pobres bichos les hemos robado tanto que no me extraña, han decidido empezar a olisquearnos por si los dejamos sin supermercado natural de ciervos, tapires, capibaras, pecaríes o zorros y han descubrierto fragancias nuevas y apetecibles. Como además, los estamos empujando para quitarles su parcelita con piscina y recalificarla en terreno urbano-turístico para construir un macro complejo vacacional destinado a glamping, lugar donde podremos ir a relajarnos en un spa mientras nos deleitamos con la observación de la naturaleza salvaje de diseño moderno, ultraimbricado en el espacio.
Los animalitos viendo lo que se les viene encima han decidido comenzar por afinar en modales. En principio, olfativos y así dejar de oler a selva que es algo cutre y desfasado, sabiendo lo kiskilloso que es el ser humano en este sentido.
Para ello, que mejor elección que un diseñador de la Gran Manzana donde, por otra parte, se podrían mudar y desarrollar de forma más cool su papel de gran depredador, saboreando gastronomía local en Buddkan, donde confraternizaran con sus colegas más chic de Manhattan. Luego se iran a tomar un Cosmopolitan a Room Service, donde habrán quedado con sus amigas Carrie, Samantha y las otras. Y claro, como está incluido en la selecta lista roja de la UICN  no habrá tenido que esperar en la puerta para poder acceder al local.
Se pondrán bolingas con la bebidita rosa y cotorrearán con sus amigas lo difícil que les está resultando encontrar pareja: “¡Quedamos tan pocos de mi especie!, suspira en un lamento rugeril sobre el hombro de su camarada, quien le animará a apuntarse en Meeting, donde muchos ya han encontrado su media naranja por internet.
Cielos santo donde hemos ido a parar los Jaguares comprando perfume y dejando la selva sin limpiar…
Eah! ser malos que es más divertido

viernes, 11 de junio de 2010

50 Años no es nada

A mi hermana, que de vez en cuando
recala  por aqui y desde hoy es 50añera.

Abrió los ojos lentamente, contemplando el techo de su habitación, su cuerpo comenzó a responder de forma pausada a sus órdenes. Lo estiró a lo largo de su cama XXL ahora vacía por elección propia.
Desperezándose despacio, fue tomando conciencia del nuevo día, el sol se filtraba por la ventana y le urgía a levantarse. En ese momento sonó el despertador y junto a él su conciencia tomó tierra, una realidad la golpeó y la despabiló al instante: “¡mi cumpleaños, hoy cumplo… cielos 50, Dios mío medio siglo!”.
Dicho así, parecía una eternidad, pero habían pasado tan deprisa. No era el momento de hacer balance, no después de los últimos años donde había tenido que luchar contra muchos sentimientos encontrados, tantos que llegaron a estallar en su interior y tambalearon los cimientos de su ser. Ahora no miraría atrás, aprendió a caminar poniendo un pie delante de otro despacio. Dejó de planificar futuros inmediatos y venideros, llegaran solos sin ser invitados. Comprendió que los nuevos momentos tenía que saborearlos sin miedo, sin regustos pasados que enmascaran sabores nuevos.
Hora de levantarse; ante el espejo del baño contempló su cara, una sonrisa maliciosa estaba instalada en sus labios, no sabia muy bien cuando se había colgado sobre ellos pero hay estaba, iluminando su rostro, no iba a dejarla marchar, después de tanto llanto era el momento de reír, a carcajadas si es preciso y que sus lágrimas pendientes siempre se derramarán por alegría nunca por tristeza. Era una norma no impuesta, una regla a seguir después de tanto sufrimiento, de noches insomnes alimentadas con penas y amarguras, de días baldíos que terminaron por convertirla en una mujer yerma, opaca, eclipsada por alguien a quien tanto había querido. Durante ese tiempo se había perdido, ahora volvía a saber quien era y dejo atrás la sombra que fué.
Nuevamente la sonrisa apareció pícara, locuela, ahora contaminó sus ojos que chispearon luminosos y cerraron puertas a desconsuelos. Examino su rostro y recorrió pliegues como huellas, marcas y señales de su vida, arrugas vividas que imprimían carácter a un conjunto que hoy en día era su cuerpo. Lo sentía aun joven, sexi y deseable, no era un consuelo, lo sabía, alguien se encargó de recordarle que dentro tenía una fuente de energía renovable.
Una ducha rápida, se hacía tarde, tras vestirse y arreglarse, salió disparada a la cocina donde una cafetera preparada le dio la bienvenida, encendió el fuego y mientras corrió escaleras arriba había olvidado despertarlo, tanta tribulación matutinas. Al abrir la puerta del cuarto y contemplarlo enredado entre las sábanas en ese instante todo valió la pena las tristezas, amarguras y penas sus años vividos y cumplidos poseían un significado, su hijo, el cual se dio la vuelta y sonriendo mientras se estiraba dijo: ¡Felicidades mami!.
Eah! Se mala hermana que te ha ido mejor…
...y vosotros...
ser malos que es más divertido.

domingo, 6 de junio de 2010

De tacones y ruedas

Mis amigas de siempre están lejos por lo que reunirme con ellas es difícil y más esporádico de lo que me gustaría. De esta manera, mis reuniones sociales con compañeras de género son pocas y cuando se producen siempre hacen que me pregunte si mis genes femeninos son falsos o tal vez defectuosos, ya que no termino de encajar en las chácharas banales a las que todos recurrimos cuando no tenemos temas de conversación y además siempre se mejor como va la liga, (tanto la 1ª como la 2ª división) que los precios del super, eso lo recuerda mi chico, es la parte economista de la relación.
Si, ya se, que adoro las uñas pintadas, la ropa, y complementos pero también los motores de los coches, los tractores y camiones. Mientras fui niña siempre me quedé esperando que los reyes o mis padres me terminaran regalando un Caterpillar donde montar a mi Nancy, pero nunca llegó, así que cuando atravieso una macro-obra de Fomento se me cae la baba ante tales elementos.
Si vale, también me encantan los tacones, con ellos corro para alcanzar los fines de semana cuando disfruto de lo lindo con unas latas de cerveza, viendo en la tele o en directo las carreras ya sean de motos o coches. Me gusta saber de marchas, aceites, cambios y discuto de estrategias de neumáticos. Pero no son las únicas ruedas a las que soy adicta, cuando Julio hace acto de presencia en el calendario las siestas tienen la batalla perdida ante el Tour de Francia, aunque si pillo el Giro o la vuelta a España tampoco les hago ascos.
De acuerdo, soy coqueta y mucho, pero no soporto las peluquerías, son una tortura para mi, es una dimensión donde nunca se muy bien que tengo que hacer si charlar o dejar que me charlen. Las revistas de cotilleo que allí encuentro me sorprenden aunque hayan caducado hace tres meses y para rematar cuando salgo siempre pienso: “esto en casa se podría mejorar” y nunca veo mi reflejo en el espejo tal como me habían contado antes; menos mal que en ese momento siempre se acerca mi chico y me dice con sus ojos que ha valido el sacrificio.
No sirvo para el aerobic, así que no tengo compañeras de gimnasio, pero me encanta el kinboxin y en un pueblo como el que vivo, eso, pertenece otra galaxia. Adoro los deportes de contacto, de grupo, de riesgo y el alpinismo por supuesto. Yo jugaba al balonmano y subía montañas para cuando terminaba el partido o llegaba a la sima poder fumarme un cigarrito. Ya no lo hago, ni lo uno ni lo otro, he dejado de fumar,perdido el equipo y al compañero que ahora me tendría que mirar desde abajo y claro, ya no sería lo mismo.
Me gusta la cocina, pero al estilo gran cocinero, con pinches que corten y limpien, menos mal que mi chico es un hombre Fairy y aligera el trasteo. La plancha, la detesto, la limpieza ni te cuento, pero dame un taladro y una herramienta y disfruto como un nano en el patio del recreo.
Así que cuando me reúno con algunas mujeres no se muy bien de que hablarles y por ello me pierdo en mis pensamientos, preguntándome ansiosa si Rossi tendrá la pole o la habrá obtenido Lorenzon, nooo seguro que ha sido Pedrosa.

Eah! Ser malos que es más divertido

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