lunes, 28 de marzo de 2011

Las margaritas de Fibonacci


Su manía por contabilizar las cosas que rodeaban su vida le había proporcionado una pila de libretas llenas de anotaciones ordenadas rigurosamente en estanterías clasificadas por temas. Así, sabía exactamente donde buscar los datos que su cabeza no eran capaces de recordar, aunque eso solo le ocurría muy de tarde en tarde.
Sabía que a las 635 pipas exactas su lengua se inflamaba y necesitaba 642 mililitros de agua para continuar pero que a partir de ahí no era bueno comenzar desde cero porque se confiaba y tan solo serían necesarias 198 para que le doliera la tripa intensamente.
Las latas de sardinas que le gustaban traían invariablemente 9 piezas aunque en su caja se anunciaran un margen entre 6 y10, las de berberechos siempre contenían 10 de más y la de mejillones 2 menos a lo marcado.  
Conocía que su corazón latía 76 veces cada 60 segundos si se encontraba en una situación normal y calmada, que cuando descansaba sus latidos decrecían a 65, pero si se quedaba profundamente dormía su corazón podía llegar a latir entre 45 ó 50 veces, dependiendo de si soñaba o no. Aún recuerda lo difícil que le resultó explicarle a la farmacéutica lo que quería y lo extraño que le resultó cuando la envió a una tienda de deporte a comprar el aparato. Con él puesto hacía 2.676 días descubrió que si marcaba por encima de 220 sonaba una alarma y entraba en un estado de pánico tal que la conducían directamente al desmayo.
Comprendió también que si lloraba, a sus 23.040 parpadeos diarios le tenía que restar 18.900, pero esto ya no sucedía desde 2.556 días atrás en que había dejado de llorar, desde aquel momento compraba gotas para ayudarlos con su sequedad. 
Fue justo por esas fechas cuando se dedicó a contar pétalos de margaritas todos los que encontraba en los jardines o en el campo. Constató que las llamadas del “amor correspondido” tenían que tener un número de pétalos como 6, 11, 16 ó 21,  siempre y cuando, utilicemos la formula de “Me quiere, no me quiere, mucho, poquito, nada”, homologando el amor, de esta manera con los múltiplos de cinco.
Enfrascada en esta labor tropezó con los números de Fibonacci  y su secuencia de enteros la fascinó. Su entusiasmo la llevo a recorrer 34 librerías, donde compró 21 libros de matemáticas, 13 específicamente dedicados a la geometría, 8 de botánica y 5 a la arquitectura.

Entre los de botánica 3 se dedicaban exclusivamente a las margarita pero pronto los desechó, porque 2 captaron su interés. Al final solo profundizaría específicamente en 1 que la llevó el largo de la diagonal de un pentágono cuyo lado mide uno. Fue así como olvidó parpadeos, lágrimas y margaritas y tropezó con la razón áurea dedicándose a buscarla en todo lo que la rodeaba perdiéndose entre las espirales de las caracolas y los mareas de girasoles próximos a su hogar.
Eah! ser malos que es más divertido

domingo, 20 de marzo de 2011

¡Bienvenida Raquelilla!


19 de marzo: amanece, sol radiante que precede a súper Luna, pregonera de futura primavera. 
Nos espera: pleamares, bajamares impresionantes; Fallas en Valencia; San José, día del padre. 

9:05.- Remoloneo en la cama aunque por desgracia, me levanto. Ducha calentita,  el cuerpo la agradece  y mi mente elude una sombra de tristeza. 

10:40.- desayuno en venta pueblerina: cafe con leche, mollete con aceite y jamón, acompaño de una charla distendida con pirata.

11:30.- sobresalto telefónico: ¡¡¡ya eres tía!!!...

...El tiempo se detiene, los relojes dejan de tener importancia porque siento como una brisa cálida me acaricia y eriza el vello de mi piel,  es como si el eco de un primer suspiro impulsado por el vigor de unos pulmones contenidos en un cuerpecito de casi 4 kilos haya conseguido recorrer más de 1524 km de distancia para hacerme estremecer.
No es la primera vez que me pasa, no se señor, ¡con esta ya van cuatro! las ocasiones en las que lo he sentido. Instantes únicos y mágicos en los que las horas pierden su sentido, el corazón se acelera y percibes en el ambiente un perfuma a flores en primavera. 
Es justo entonces cuando noto como el estómago se me encoge, un nudo se apodera de mi garganta, se me cuajan los ojos en lágrimas incontenibles y la emoción se abre paso en mi cuerpo haciéndome  tiritar en sensaciones. 
Se que algunas quedarán huérfanas, colgadas a  las perchas de mi imaginación a la espera que un avión me permita disfrutarlas. Pero por ahora la separación de un océano me impide olfatear tu aroma, tocar esa piel de seda sonrosada que se tensa en tus instigadores mofletes que soportarán miles de mis besos venideros.  
Me contento con saber que todo ha ido bien, que respiras amor entre los brazos de tus padres que han llorado al ver tu carita nueva, no me extraña, has caído en una familia de lloronas camufladas. 
Por el momento no te faltarán tías, abuelos, primos y tíos que revoloteen a tu alrededor para suplir el huequito de mi afecto.
Has llegado por fin, estás aquí y con tu primer aliento de un plumazo has tornado la tristeza de un recuerdo que teñía de añoranza este día, en alegría con sabor a futuro, ese que traes en tu corazoncito cargado de inocencia.
¡Bienvenida a este mundo Raquelilla!

PD: dice un refrán que a quien Dios no le da hijos el Diablo le da sobrinos y con conmigo se ha cumplido.
Eah! ser malos que es más divertido

lunes, 14 de marzo de 2011

Se busca psicólogo baratito especializado en síndrome sueco. Interesados razón aqui


Creo que tengo síndrome de Estocolmo, esto de estar secuestrada por la Banda de malhechores romadizos durante una casi una semana me ha dejado sintiéndome como Patty Hearst pero sin familia rica, que eso por lo menos, le daría un pase al tema.
Es que al final no he podido más, me he rendido y sucumbí a un tórrido romance con mi virus.  Si, si, no creo que sea para escandalizarse tanto, estoy segura que a más de uno le ha pasado o simplemente ha deseado lo mismo. Si no dime, quién se puede resistir a una cama con sábanas limpias y cálidas, una mullida almohada confidente fiel de sueños,  edredón suave y zalamero en una semana en que llora el cielo a mala leche y el sol ha estado escaqueándose de su trabajo, holgazaneando claramente por estos lares sureños, ¿eh?...
A esto hay que añadir los mimos, carantoñas y arrumacos a los que he sido sometida, los calditos de besos con tropezones de abrazos, tizanas de achuchones y ósculos sanadores, recetas familiares ancestrales donadas gratuitamente. 
Expuesta a tales circunstancias es normal, digo yo, que mi psique haya desarrollado mecanismos defensivos, ¡sólo para protegerme! claro está. Por supuesto he claudicando voluntades a mis captores, de esta manera me he convertido a la causa y transformándome en su cómplice  ayudé en su siguiente asalto. 
Han utilizado mi cuerpo como arma biológica siendo mis labios la espoleta fulminante de este nuevo ataque. La víctima, no podía ser otra, el que duerme a mi lado, mi pirata. Soy alumna aventajada, en escaso margen de tiempo he conseguido subyugarlo para meterlo en cama. Pero...
...¡es que no lo he podido negarme!, me ofrecieron condiciones inmejorables si no dime tu como puedo rechazar: 
- lugar privilegiado frente a la chimenea en días de aguacero con sofá adaptado a la forma de mi cuerpo; mantita; ventana con vistas de primera; banda sonora asociada, (“gotas de lluvia” la mejor para este tiempo), que amenizan la lectura de ese libro que me pide incitante lo devore.
Ya ves, no me queda otra, he de buscar un psicólogo que me ayude a curar estos síntomas de dependencia de mi cuerpo. A ser posible barato, voy corta de presupuesto, me temo que tendré también que contratar un abogado para pelear por los derechos adquiridos  en mimos, arrumacos y el lugar de privilegio, con el nuevo secuestrado.
Eah! ser malos que es más divertido

lunes, 7 de marzo de 2011

Rueda de reconocimiento, de virus.

Aquí estoy apostada tras el cristal, al otro lado de la sala van entrando los distintos individuos, numerados. El reconocimiento fotográfico no ha servido para nada y hemos tenido que llegar a una rueda de reconocimiento. 
Los observo, son todos tan similares, aún protegida tras el espejo tiemblo, a tiritones, me duele la garganta y la cabeza, me llora copiosamente el ojo izquierdo y en el tiempo que he estado aquí me ha subido la fiebre. Se supone que ellos ignoran mi presencia a este lado del espejo, tengo que identificarlo para levantar acta y tener una prueba fiable con garantías que demuestre quien es el responsable, aunque el mal ya está hecho. 
Me pilló por sorpresa ya no lo esperaba y en un descuido se coló en mi cuerpo. Según los distintos informes se hace llamar Rinovirus y pertenece a la familia de los Picornaviridae,  aunque no me engañarán con un nombre tan rimbombante. Está claro, es un ratero de lo mas común y corriente, con suerte pertenecerá a la Banda causante de los resfriados comunes integrada por más 200 y que atacan a diestro siniestro sin piedad al género Humano.
Por eso tengo que identificarlo con cautela no me puedo equivocar, si me confundo puede que sea una gripe encubierta y la condena será más larga, los remedios diferentes.
Analicemos los hechos: 
                                  Me ha causado fiebre y malestar general, la nariz ya no existe ahora es napia o alambique que chorrea, productora de un río torrencial en batalla constante con paquetes de pañuelos desechables.
Escalofríos y sudores hacen a mi cuerpo imprevisible danzarín descontrolado, la cabeza se me pierde entre imágenes, que solo soy capaz de vislumbrar por el ojo derecho, el izquierdo inservible anda todo el día llorando su pena. Tengo fiebre aunque esta aún no a subido a más de 37’8º. Los dolores musculares me atacan con descaro y me dejan tan exhausta que es como si acabara de concluir un combate cuerpo a cuerpo de estornudos contantes que acentúan los dolores.
Creo que lo tengo claro, identifico, individuo nº 2: Resfriado. Analgésicos y descongestionántes me sostiene al perder el equilibrio. Me retiro, cama y edredón me esperan con los brazos abiertos, así que estaré ausente de esta esfera.
Ah!, acepto calditos.
Eah! ser malos que es más divertido...
...y además, yo no puedo.


sábado, 5 de marzo de 2011

Adios Marta




Hay momentos en los que la vida se encapota, llega el frío de repente y se te enreda al alma, los ojos se te empañan amenazando una lluvia de lágrimas que no solo salan las mejillas sino que llegan a agriar las entrañas. 
Yo no conocí a Marta, no tuve el placer de relacionarme con ella en persona, coincidimos en la blogosfera en su club , ese que ahora se tiñe de luto y se llena con suspiros de ausencia. También pasaba por aquí dejando su estela en esta que fue su casa, pero yo me pregunto...
... ¿Como decimos adiós si en realidad no hemos llegado a decir ni hola? ...  
Aun así su pérdida lastima, duele el dolor, acongoja percibir el hueco que ha dejado en los seres con los que compartía su vida, que la amaban y la añoran en cada hálito del día.
Es ahora cuando envidio aquellos que son capaces de escribir con tinta de consuelo a mi no se me ocurre nada para mitigar, acompañar y despedir. 
Os dejo una canción, un abrazo y mis besos.


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