lunes, 26 de septiembre de 2011

En el infierno se juega sucio


Extendió la crema por su piel mientras la acariciaba lentamente. Resplandecía como si el sol la hubiera arrullado sutilmente, tersa y suave como un melocotón, sin imperfecciones la envidia y el deseo de cualquiera.
Sonrió con malicia contemplando su cuerpo lozano, perfecto y pensó, no estaba mal para, ¿como la había llamado?, ah si: “Torpe vejestorio, beata, antiestética para su compañía”.
Cuando “el jefe” rechazó impúdicamente su oferta plantó en ella el germen de la venganza que para variar, esta vez la tomaría en frío.
Estudió el departamento comercial detenidamente y descubrió que la rivalidad en ventas era lo cotidiano. Sus vendedores no mantenían contacto fluido entre ellos, la base de datos de los clientes se guardaban en grandes archivadores obsoletos, sin informatizar debido al calor existente en aquellas oficinas, un auténtico horno. Una delicia para los allí asignados, un auténtico problema para el desarrollo.
Le fue muy fácil estafarlos, uno tras otros cayeron en su trampa sin que se dieran cuenta, y si lo hacían, a la humillación y la mofa se uniría el castigo de su jefe, estaba completamente segura que ninguno hablaría si no quería arder en el infierno.
Sin embargo, hoy le tocaba negociar con “el”. La noche anterior la llamó para cancelar la reunió, “un pequeño problema”, le dijo, una bendición pensó ella, cuando supo la causa, incendio en el departamento comercial en la zona de archivos.
Había llegado el momento se dio prisa, Belce, la esperaba en el restaurante Averno para cerrar el gran trato, el mismo la había citado cuando la vio tomando una copa en la sala Tinieblas y le ofreció el contrato definitivo, los términos eran simples: la inmortalidad a cambio de su alma.
Lo que el con toda la sabiduría de su vejez no podía imaginar y tardaría mucho tiempo en descubrir, es que ella no tenía alma, la última vez que la vendió fue a cambio de unas buenas tetas.
Eah! ser malos que es más divertido

lunes, 19 de septiembre de 2011

Bicicleta, cuchara, manzana


Para ellos que aún estando , ya se han ido.

Al levantar la vista se topó nuevamente con esos ojos, no había conseguido darle esquinazo, ahí estaba nuevamente esa mujer, la había vuelto a encontrar. 
Descubrir su reflejo en el escaparate le produjo un escalofrío que le recorrió la espalda y petrificó su cuerpo prisionero de un miedo aterrador que la anclaba a aquella acera.
Desde que la habían capturado, no recordaba cuando, todo era confuso; no sabía el tiempo transcurrido ni donde la había llevado, se encontraba perdida y no entendía nada de lo que sucedía a su alrededor. 
Sus captores la torturaban con letanías de palabras sin sentido y pastillas. Eran gente sin rostro salvo ella, esa mujer con ojos marchitos y mirada vacía que se presentaba a diario en su habitación, la controlaba  en cada movimiento,la espiaba, lo sabía. La había podido ver reflejada en la ventana o en cada espejo al que miraba, siempre de reojo, no de frente tenía miedo a tropezarse con sus ojos. 
Pero hoy, hoy, en el momento en que dejó de acechar decidió escapar antes que los hombres sin rostro volvieran a drogarla y sus sentidos se adormilaran. Eligió el instante perfecto, estaba despierta y sin vigilancia.
Salido a la calle y corrido hasta quedarse sin aliento, sus pulmones demandaban aire mientras su corazón desbocado golpeaba su sien.
Paró desorientada mirando a su alrededor en busca de algo familiar que le diera una pista del lugar donde se hallaba. No lo encontró pero al levantar la vista...
...Ahí estaba, otra vez ella, reflejada en el cristal de un escaparate mirándola con aquellos ojos secos, abismales; sin pasado ni futuro, solo con destellos del momento.
Con la valentía de la derrota le gritó:


¿Quien eres, que quieres de mi?


Y descubrió sorprendida, que ella, desde el escaparate, le gritaba lo mismo.

21 septiembre día internacional del Alzheimer. 

lunes, 12 de septiembre de 2011

Enajenación culera.

¡Cuidado spoiler a  mogollón!
No hice caso a las señales de advertencia, no se que me paso, no entiendo como no las vi. Ese cartel era una clara señal de peligro, aún así la ignoré y al contemplarlo caí bajo su influjo. 
Penetre en la oscura sala, era como si una fuerza invisible me atrapara tomando el control de mi voluntad y me guiara hasta aquella butaca si oponer resistencia. Ante mi una pantalla de 10x20 y 118 minutos. 
No luche por despertar de aquel trance en el que me hallaba, ni opuse resistencia, estaba cautiva. 
Los primeros minutos incluso disfruté de sus intensos ojos azules mientras despertaba amnésico en pleno desierto y se enfundaba en un traje de vaquero con sombreo incluido que, aunque prestado de un cadáver, se ajustaba a la perfección a su musculoso cuerpo y lo transformaba de un agente al servicio de su majestad en un cowboy aleación entre Clint Eastwood y Steve McQueen, ¡agitados no revueltos, claro!
No presté atención ni si quiera cuando Indiana Jones apareció, algo escocido, con cara de malo muy malo, que por otra parte, es la misma que pone cuando hace de bueno pero enfadado; el otro, con sus morritos me tenían cautiva. Pero, cuando se enfrentó subido a un caballo, contra unas naves espaciales tripuladas por unos bichos, productos de un coctel entre Alien el 8º pasajero y una cucaracha con manitas, venidos de una galaxia muy, muy lejana; ¡ahí si!, ahí, se me cayeron los palos del sombrajo, ¡se rompió definitivamente el hechizo!
¡Por favor!, ¿quien se puede creer algo así?... 
Mira te explico: unos cuantos vaqueros, (todos los tópicos), se unen a sus “archienemigos” los indios y armados con Winchester, navajas, algún Colt y flechas se enfrentan y además le ganan la partida, a una raza alienígena, capaz de construir una nave espacial que recorra el universo exterminando otras y cargándose planetas a diestro y siniestro. ¡Vega ya! Esto, fijo que es el producto de mentes en una noche de juerga donde corrieron barriles de Dry Martinis.
Fue justo en ese momento cuando quise huir, quitarle el caballo a Harrison y cabalgar lo más lejos posible de aquel bodrio en el que me había metido obnubilada, por un trasero enfundado en unos auténticos vaqueros. Lo confieso, estaba viendo semejante bazofia por una "enajenación culera". 
En mi defensa alegaré que no es un pandero cualquiera, ¡no señor!, es “EL PANDERO” y si has visto a Daniel Craig salir del agua en 007 con aquel bañador azul, seguro, seguro que me entiendes.

Eah! ser malos que es más divertido

lunes, 5 de septiembre de 2011

Va por ti Freddie


Mis recuerdos siempre han tenido melodía, una banda sonora que cuando suena me transporta a un momento importante de mi vida. Muchos de ellos fueron amenizados por ti y por ello estoy en deuda contigo. 
Confieso que nunca fui tu grupy, ni tan siquiera una fan enloquecida. No coleccione fotos tuyas, no supe donde habías nacido ni tu verdadero nombre hasta ahora. 
No grité en tus conciertos, ni encendí mi Zippo para cantar a coro ‘Samebody to love’, pero vencí mi timidez en las pistas de baile con 'Another One Bites the Dust'. 
Cuando me enamoré escuche más de cien veces 'Who Wants To Live Forever’, fui reina con tu magia y grite uniendo mi voz a la tuya cuando te subiste a los tacones y dijiste ‘Quiero ser libre’.
Cada vez que gané con el equipo coreamos  como una piña 'We Are The Champions' y el año pasado lo canté junto a millones de españoles.  
Mi madre quedó ahíta de tu ‘Bohemian Rhapsodia’ hasta que la hice escuchar ‘Mama’, su ingles no la dejó enternderte pero sintió y eso fue suficiente.
Nadie sabrá lo que lloré cuando traduje ‘The Show Must Go On’ y comprendí que era la última...
En fin, podría contarte miles de momentos, instantes en que mi vello se erizó al oírte, en los que reí a carcajadas mientras sonabas de fondo, suspiré y baile a hasta quedarme sin aliento. Cada canción tuya sabe a pedacitos de mi vida y yo, en cambio, no supe, ni se nada de la tuya. 
Te debía un homenaje pero mi voz no es prodigiosa y mis letras no tienen sonoridad para una canción y además hoy ya lo han hecho ellos...

Eah! ser malos que es más divertido

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails