miércoles, 2 de mayo de 2012

El taoismo y la astenia primaveral


Mi Yang expansivo y luminoso ha tomados las riendas declarándole la guerra a mi receptivo y oscuro YIN, quiere retornarme al caos primordial sin mediador para estabilizar la balanza. Ha aprovechado la llegada de mi elemento, la madera, para lanzar el ataque y reorganizar la balanza y ahora mismo estoy en fase “Wey-Wu-eWy”, o lo que es lo mismo "hacer-no-haciendo". 

No estoy majareta ni se me ha ido la pinza; no amig@ mí@; jeje, viste @, dos veces, como mandan las nuevas reglas antisexista del lenguaje; sigo que me pierdo. 
Como te decía, no, no estoy pirada, aún, estoy hablando simple y llanamente de Astenia primaveral.
Ese trastorno de origen incierto y mítico que seguro Vivaldi nunca padeció porque si no, fijo que no habría compuesto ese fabuloso Concierto nº 1 en Mi mayor para violín y orquesta, en todo caso habría hecho una sonata en Do menor al cansancio, decaimiento y la apatía quedándose ahí sin fuerzas para ponerle tan siquiera un número. 
Sin embargo a mi, es llegar esta época y mis betaendocrinas se piran de mi plasma en busca de horizonte muy, muy lejanos, yo las retengo engatusándolas con el ejercicio pero ellas, ¡patas para que os quiero!, dejando que me ataque con una saña furibunda que me hace preguntarle a diario: “¡Oye quilla, yo ¿te debo agro?!”. 

Año tras año la sufro, eso si, en silencio como las hemorroides, pero siempre termina por afectarme tanto física como mentalmente provocando en mi un desequilibrio y claro, ¡ya la hemos liado!, porque yo, precisamente equilibrada, lo que se dice equilibrada no soy. 
Hombre no estoy como una chota para encerrarme pero tengo que reconocer que no soy muy buena manteniendo el equilibrio. 
No se cual es la causa ni se exactamente porque las fuerzas que actúan sobre mi cuerpo nunca tienden a compensarse o anularse mutuamente sino que, por el contrario, se pelean de forma encarnecida para por desgracia que gane una provocando una inestabilidad disonante, desmesurada y, sobre todo, enormemente molesta, para mi y todos los que me rodean. 
Esta una característica que infecta cada aspecto de mi vida casi continuamente pero en esta época es que se despendola, me sube en una montaña rusa angustiosa convirtiéndome en una sombra de la que soy, o la que fui, o la que seré.
Ahora sin embargo estoy tranquila y desde que descubrí el taoísmo con su el “Wu Xing” le encontrado algo de sentido a este molesto periodo ya que mi elemento, mejor dicho, mi fase energética es la madera y la primavera su estación, que además con el viento me revolotea todos los sentidos. 
A a lo otro, esa pizca de desequilibrio característico mío aún, no le encontrado respuesta, pero con mi “Wey-Wu-Wey ”, todo se andará.
Eah! ser malos que es más divertido

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