lunes, 16 de diciembre de 2013

Cena con "amigas"...


¡No falla, es que no falla!, basta que tu estés ahí a lo tuyo, tranquila, disfrutando de tu mundo, olvidándote del mundanal cosmos, sin atender a cotianidades calóricas malsanas, saboreando lentamente lo que la vida te va dando, en mi caso: mis pizzas, mis risottos, mis pastas, mis helados, pastelitos y capuchinos; potajes y cocidos, chacinas y quesos...
Sin detenerte en el molestísimo acto de contabilizar centímetros y michelines de mas, flacuras de menos. Dándole libertad a tu cuerpo para avituallarse con nuevas acumulaciones adiposas y así soportar los fríos venideros; para que llegue esa noche en que sales a seguir disfrutando de los placeres de la vida y algún alma caritativa que, por supuesto, no te envidia nada, nada, se preocupa muchísimo por tu salud, te quiere a morir, (debajo de un coche si es posible o mejor si es un camión de obras públicas) y al saludarte suelte una frase del tipo: 
¡Pero que mona estás, parece que el otoño te está sentando la mar de bien... ¿no estas un poco mas...
...llenita?!”
Y ¡Zas! en ese mismo instante oriente como una brújula recién calibrada todas y cada una  tus neuronas neuróticas, esquizofrénicas a darte cuenta de que estas gorda y ¡claro! te da la cena, porque no contenta con haber centrado tu atención en el incipiente molletito que se comienza a vislumbrar en tu cintura y que tu ves ya como esa rueda de camión con la que ella te hubiera atropellado; también te hace percatarte que las navidades han llegado y que con tanta comilona venidera la cosa va a empeorar. 
Es justo ahí cuando ella se da cuenta que te ha asestado un golpe que te está haciendo tambalear y pone esa sonrisa cordial de la que cuelga el cartel: “Sinceridad de Amiga que Te Quiere” y tu con la mano izquierda aprietas el cuchillo de la carne con el que le rebanarías el pescuezo mientras con la derecha te llevas la copa a los labios y dejas que el vino neutralice ese sabor a mala leche cortada que se ha apoderado de tu boca y amenaza con no dejarte probar bocado. 
Pero entonces la embocadura de ese caldo se desliza por tus papilas gustativas y como si fuera una bebida isotópica  energizante te devuelve a la partida y la miras con la certeza de que estás divina de la muerte. Te das cuenta que esos kilos de más, en los que no te habías fijado,te quedan la mar de bien y son el resultado de probar, saborear y experimentar la gastronomía de este y otros piases por los que has paseado tu cuerpo serrano; de mañanas remolonas entre sabanas y edredones; de siestas calentitas frente a la chimenea; de veladas de vinos buenos entre amigos que gozan del momento y no se dedican a medirte y pesarte sino que disfrutan de tu compañía; de unos ojos que si no todos los días, si la inmensa mayoría, te dice lo guapa que estas sin que te hayas ni peinado, de coleccionar nuevas y viejas sensaciones. 
Son, en definitiva, el producto de haber disfrutado de la vida como te da en la nariz que ella no lo ha hecho en mucho tiempo y es ahí cuando vuelves a ser tu misma y sientes una inmensa pena por tu... 
..."amiga".
Eah! ser malos que...
...mejor: 
Ser muy malos* 
que es Navidad y toca divertirse.

*Entiéndase  malos como sinónimo de traviesos,
 diablillos, pícarones y pillos.

lunes, 25 de noviembre de 2013

¡Te echaba de menos!


- ¡Te echaba tanto de menos!

- Pero; ¡no lo entiendo!...
... si fuiste tu la que me echaste.

- No te eché, sigues sin comprenderlo ¿verdad?. Te lo he explicado mil veces; necesitaba espacio, conseguiste agobiarme mucho. ¡Tanta calidez!, llegué a no poder soportarte, ¡me asfixiabas!.

- Pues yo, yo, sigo siendo el mismo, no he cambiado, no puedo, no se ser de otra forma. 
Pero me has vuelto a llamar y aquí estoy. 
En cuanto he rozado tu piel, me he dado cuenta que soy débil, no se negarte nada, así que he vuelto disfrutar de tenerte. 
Está claro, estoy hecho para ti, para envolver y estrechar tu cuerpo contra el mío, acogerte en mi...
¡Ves! yo soy feliz sabiendo que te doy ese calor que te enciende y necesitas.

- Sabes que a mi también me gusta, sobre todo ahora,  pero llegará el momento en que no te soporte. Me harás sudar y comenzaré a ahogarme nuevamente, volveré a sentir que no me dejas respirar y entonces...

Lo se, ¡que le voy hacer si soy ardiente!, no se ser de otra manera y nunca cambiaré, así que si quieres me marcho ya.

- ¡No por favor!, ¡te necesito!, hace frío...

Bueno pues no discutamos me quedaré, disfrutemos de estos momentos. ¡Ven, déjame que acune tus sueños!

- Gracias, ¿lo sabes verdad?... 
...eres mi edredón de plumas preferido, así que tenlo presente y no te enfades cuando al llegar el verano te vuelva a echar. 

Eah! ser malos que es más divertido

jueves, 31 de octubre de 2013

Un atracón al año a nadie le hace daño...(salvo a mi)

Aquí estoy un año más agarrado al retrete como si me lo fueran a robar y repitiendo cada vez que el vómito me lo permite mi frase mantra: ¡Más Nunca, Más Nunca, Más Nunca!..
Ella me observa de forma reprobatoria desde la puerta del baño sin hacer el mínimo intento de ayudar. Se que lleva razón pero no lo puedo evitar, todos los años lo vuelvo intentar; el resultado es siempre el mismo: una noche a las carreras en busca de donde poder regurgitar cada pequeño pedazo de cielo del que fui expulsado aquella aciaga noche en la que, tonto de mi,  cambié mi cuerpo por un polvazo, ¡eso si!, he de reconocer que fue el mejor de mi vida, aunque para ser sinceros, también hay que decir que era fácil de conseguir porque en cuestiones de sexo por aquella época era un auténtico pipiolo.  
Una nueva arcada me lleva a concentrarme para no perder parte de mi cara con el esfuerzo. Fijo mis ojos en el fondo de la taza, cuando los levanto me niego a mirarla, no pienso dar mi brazo a torcer aún me quedan unas horas de libertad antes de que vuelva a tener el control sobre mi y quien sabe, tal vez una ración de morcilla de Burgos con unos chorizos  y jamón de Jabugo no me sienten tan mal como el sushi del restaurante japonés al que pertenece el wáter del que me abrazo.
Me incorporo y la escucho decirme aquello que lleva toda la noche baño tras baño diciendo: ¿Que, aún no tienes suficiente?
Me limpio las babas y compruebo mi aspecto en el espejo, no estoy nada mal para ser un Gros Bon Age sin voluntad, no he perdido mucha carne, mis ojos no terminan de colorearse de rojo y mis heridas se pudren a un ritmo lento. Sacudo mi ropa que tampoco está muy deteriorada y con la mayor dignidad que puedo estiro mi espalda tratando de andar todo lo erguido que me es posible. Paso a su lado mientras le espeto: ¡Es mi noche libre, haré lo que me apetece!...
…y lo que me apetece no es otra cosa que ¡Comer!, saciar mi apetito sibarita con todas esas exquisiteces que mi pirámide alimenticia tiene prohibida desde que aquella noche de Halloween  de hace años en que ella mi bokor, me convirtiera en lo que soy hoy por el módico precio de un coito que, si, estuvo muy bien pero ¡¡leñe!!, jamás se se ha vuelto a repetir, ya que ella, mi jefa, tiene normas y una es que: no se acuesta con sus subalternos. ¡Eso se avisa coño! 
Así que ahora soy eso, un simple empleado, aclarando que muy mal pagado y alimentado y con sólo una noche al año de libertada de su dominio. 
Hoy es esa noche y yo en ella intento por todos los medios saltarme la dieta de cerebros, pulmones, corazones, hígados, intestinos y tuétanos a la que no termino de acostumbrarme, porque aunque me guste esto de ser un zombie, tengo que reconocer que hecho de menos el potaje de berros de mi madre, la lasaña vegetariana, las frutas de temporada y sobre todo lo que peor me sienta en esta mi nueva condición es no poder comer: ¡¡CHOCOLATE!!,¡Joooeeeerrrrr!! Eso si que lo hecho de menos. 
Así que cada noche de difuntos cuando puedo pasar por una persona normal salgo a las calles de cualquiera de las ciudades en la que esté realizando mi trabajo para volver a intentarlo y zamparme todos esos manjares que tenéis los humanos.
Esta noche me ha pillado en Madrid así que ya he vomitado el cocido, los bocadillos de calamares, la tortilla de patatas, el bacalao rebosado, la presa ibérica con papas y el pescado crudo al que no me he podido resistir.
Miro el reloj, se me acaba el tiempo, pero aún tengo para pasarme por la Puerta del Sol y darme un atracón en esa pastelería tan deliciosa antes que la luces del alba marquen el final de esta noche siniestra que si puedo yo, remataré con un chocolate con churros aunque luego pierda un ojo en el excusado de turno y ella me mire desde la puerta con la frase “¡Te lo Dije!” dibujada en sus labios mientras se ría macabramente.
Eah! ser malos que es más divertido

sábado, 12 de octubre de 2013

Llevo mucho tiempo sin escribir...


...y aquí estoy, tumbada en el césped viendo como se filtra la luz entre las hojas del árbol. Rayos de un sol cálido de otoño que se despide rumbo a iluminar otros sueños pero antes, garabatea sombras chinescas sobre mi piel.
Llevo mucho tiempo sin escribir y no se muy bien cual es la razón. 
Aquí tendida observando como el viento mece con dulzura las ramas y baila las hojas que ya amarillean, algunas incluso se precipitan, terminan o comienzan un nuevo ciclo de vida, de muerte; un principio, un fin; no se, tal vez sea solo un proseguir.
Hace mucho tiempo que no escribo, no me brotan las palabras. 
Una hormiga se pasea por mis piernas, explorando e indagando centímetro a centímetro mi piel. Cosquillea, observo como el azul de cielo se oscurece lentamente.
Hace tiempo que no escribo, no hallo vocablos que engarcen mis sentidos. 
El grumete ladra y corretea a mi alrededor, se tumba a mi vera y lame mi oreja, lo acaricio, siento su suavidad entre mis dedos.
Hace mucho que no escribo, he perdido la destreza de coser las letras en una estructura correcta que esclarezca sensaciones... 
...mis sensaciones. 
Una ráfaga de viento eriza los vellos de mi dermis en esta cálida tarde de otoño. Cierro los ojos e inspiro me introduzco en mis adentros, escucho atentamente el mi latido acompasado.
Hace tiempo que no escribo, he postergado la tinta por la sangre de mis venas. 
El grumete me abandona va de caza patinando en la hojarasca y yo sigo en mis adentros deambulando por mi mente, por mi sangre, por mi cuerpo, me estremezco, escalofrío recordatorio de mi físico, he de volver, abandono el viaje hacia el centro de mi ser. 
Tengo frío y si, es cierto...
...Llevo mucho tiempo sin escribir. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Es verdad: Los Hombres de Harrelson son los hombres de Paco

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No se si os acordáis de aquella serie de televisión de los setenta titulada SWAT, en España para variar, nos la rebautizaron como “Los Hombres de Harrelson” porque el título tuvo una de esas acostumbradas traducciones libres que nunca llegaré a entender y que nos ha dado transcripciones memorables en las que, o nos destripaban el argumento con una frase tipo “Spoiler”  que era para matarlos, o bien eran creaciones inspiradas que no se sabían muy bien de donde salían. 
Así encontramos en la primera categoría casos celebres como aquella de Woody Allen  originariamente titulada "Love and death" y que aquí inteligentemente la llamaron “La última noche de Boris Grushenko”, ¡leñe que te has cargado el final quillo!; y qué me dices de la de Roman Polanski “Rosemary´s Baby”, aquí, tal vez por ahorrarnos el susto o porque pensaron que éramos cortitos de entendederas nos decían desde antes de entrar que el bebé de Rosmary era “La semilla del Diablo”. 
Para la segunda clase, ejemplos miles, pero por nombrar alguno significativo tenemos “Atormentada” de Alfred Hitchcock, originalmente “Under Capricorn” o “Some Like It Ho” de Billy Wilder que acabó en nuestras carteleras como “Con faldas y a lo loco”; bueno ¡nadie es perfecto! 
Podría seguir tenemos un sinfín de casos entre los que elegir pero no te creas, nos podemos dar con un canto en los dientes ya que no hemos llegado al nivel de Turquía donde tradujeron ‘Brokeback Mountain’ como ‘Vaqueros Maricas’ y se quedaron tan anchos, ¡manda huevos! 
Me disperso; hablaba de la serie de los setenta donde descubrimos el significado de las siglas SWAT (Special Weapons and Tactics: armas y tácticas especiales) y también, que era una unidad de élite, real, cuyos miembros están entrenados para llevar a cabo operaciones de alto riesgo a las que los oficiales regulares no pueden enfrentarse, tales como rescate de rehenes, lucha contra el terrorismo, actuaciones contra delincuentes fuertemente armados. 
Contaban en la serie y cuentan en la realidad con armamento especializado y vehículos blindados que combinan a la perfección con su indumentaria y accesorios, ya sabes gafas ‘fashion’ de visión nocturna, etc, etc. Con este material "ultimate generations", serán capaces de determinar de forma encubierta, las posiciones de rehenes y de los secuestradores dentro de estructuras cerradas. 
Son la élite, lo más de lo más, en definitiva: ¡¡La leche!! 
Así que si ellos son la leche, un pérfido delincuente que les hace frente y al que no pueden reducir, se convierte con una regla de tres simple en la ¡¡Releche!!  ¿no?, pues a esta categoría debió pertenecer el difunto Monroe Isadore te cuento.
Estaba yo leyendo un periódico digital y me encuentro con la noticia que despertó en mi tanto recuerdo pueril televisivo.
Resulta que la noche sábado en el municipio de Pine Bluff, en el estado de Arkansas USA, el susodicho se encerró en SU habitación, (ojo al adjetivo posesivo) y se negó a salir, ante la insistencia de SUS familiares.
Hartito de que lo molestaran pues se pilló SU pistola y honrando como buen americano la Segunda Enmienda de SU Constitución, esa que te da derecho a poseer armas, los amenazó para que dejaran todo como estaba y a él, en paz. Los parientes ‘cagaditos’ llamaron a la policía que al llegar también fue amenazada, por supuesto. 
Intentaron razonar pero como respuesta recibieron un tiro, ¡ojo! tiro, un tiro que no dio en el blanco, pero claro eso los hizo recurrir a ‘Los hombres de Harrelson’.
Estos  llegaron prestos y muy profesionales ellos montaron ‘en un pis pas el operativo’ ya tu sabes, que si TJ al tejado, el teniente al teléfono y el sargento con la mini cámara HD para meterla por la rendija de la puerta y observar que efectivamente, había un arma y si, el individuo era peligrososísimo. 
Con el manual en la mano primero inundaron la habitación con gas para que saliera pero ni de coña, el supermalhechor con unos pulmones dignos de un campeón mundial de apnea, se negó y comenzó a disparar. Ellos, respondieron al fuego, siempre cumpliendo las normas del manual claro y vaciaron más de un cargador para reducir a tan peligroso individuo; hay que gastar munición para alimentar la industria armasmentística patria y de paso a la funeraria que la cosa esta muy chunga. 
Hasta aquí una situación real, digan de un guión de aquellos míticos capítulos de mi infancia si, pero real. La sorpresa llega cuando leo que el malo maloso malísimo de esta historia tenía la friolera edad de 107 años.
¡¡Ños, 107 años!!; no se si reír o llorar, bueno si lloré de risa después de que mi cabecita loca se imaginara la escena.  
Esto me da que pensar que aquellos que tradujeron el título de aquella mítica serie no iban muy desencaminados y tampoco aquellos que hicieron ese 'rimeik' castizo español donde Harrelson terminó siendo Paco. 
Eah! ser malos y así llamamos a los Hombres de...

domingo, 1 de septiembre de 2013

Toca volver


Dicen que las vacaciones son ese periodo del año en que las personas que trabajan o estudian cortan por lo sano con lo que hacen y descansan. Su objetivo primordial es evitar el estrés e incrementar la productividad el resto del año, con lo primero estoy de acuerdo pero con lo segundo, no se yo, tengo mis dudas, pero eso es otro tema.
Yo, aunque no estudio y para muchos tampoco trabajo, también me he pillado unas vacaciones porque las necesitaba para recuperarme del estrés de mi vida y así que opte por tomarme un mes de asueto de mi misma. Como lo oyes, este mes de agosto me he tomado unas vacaciones de ser yo.  No te sorprendas, aunque no te lo creas es un trabajo agotador, párate a pensarlo, todo el día siendo yo ¡uff!, así que he decidido de cuando en cuando descansar de quien soy. 
No me ido a ninguna parte eso ya lo hará mi yo cuando vuelva. La idea es hacer todo lo que no suelo hacer cotidianamente, o mejor dicho no hacer nada, así que me he dedicado a vaguear todos y cada uno de los días de este mes sin que mi conciencia pudiera censurarme. He dormido muchísimo, me he quedado a nada para igualar el record del Koala; he comido, más de lo necesario, sin privarme de nada, se que esto me pasará factura pero mis celulas adiposas han hecho la ola a diario. No he estado como es habitual en mi, por los “internetes” bueno sólo cuando mi vena “culichichi” ya no podía más y necesitaba de algún chismorreo gustoso que por cierto, han habido pocos; en definitiva que no he hecho nada de nada.
Para poner en práctica mis vacaciones he elegido como todo quisque en este país agosto, el mes del letargo por excelencia, el mes que le debe su nombre y duración al emperador Octavio Augusto, sabes a quien me refiero ¿no?. ¡Si hombre!, el hijo de Julio, ¡el celoso!, el que cuando se dio cuenta que papi tenía un mes en el calendario romano se le puso en el moño que quería uno y ¡zas! se pillo el siguiente, pero como no podía ser menos también le añadió días, sus 29 originarios le parecían poca cosa para su categoría además, no iba a ser menos que el conquistador de Cleopatra, cogió unos días de aquí y otros de allá y redondeó en a estos magníficos 31 que con sus noches por desgracia se han acabado. 
Ya estamos en septiembre ese mes con sabor a Año Nuevo, con sus propósitos de cambio, con sus nuevas metas para nuestra vida, con las rutinas esperando para saltarnos encima, con las depresiones post vacacionales, con los reencuentros para enseñar nuestras fotos, ¡ah no!, esto con Facebook e Instagram ya no es necesario ¡Gracias a Dios! 
¡Ah! y con los coleccionables, no lo olvidemos, esos están por todas partes.
Así que va siendo hora de darle al botón de On y volver a ser yo misma; ¿quieres volver a ser malo? 
¡Eah pues, empezamos!

jueves, 1 de agosto de 2013

¡Yo no quiero ser gilipollas, quiero ser princesa!

Llevo unos días sintiéndome extraña, es algo que me ronda desde hace semanas. Empezó como una leve percepción, un pensamiento evolutivo que surgió sin que me percatara de ello, no se exactamente cuando pero ha terminado por instalarse en mi cerebro pasando a convertirse en un sentimiento tangible y palpable. Me tiene preocupada, porque si en principio no sabía muy bien que era, tras un análisis pormenorizado de la sintomatología solo se me ocurre que lo que me sucede es un ataque de gilipollez puro y duro. 
Si, si, soy una auténtica gilipollas y lo peor es la cara que se me ha puesto al descubrir que no es reciente, viene de largo; así que me he dicho, necesito terapia de grupo, como en Alcohólicos Anónimos, esa en la que te levantas le dices a todo el mundo aquello de ¡Hola me llamo fulanita y soy alcohólica!, que digo yo que ellos ¡fíjate que curiosos! no lo sabían, seguro que pensaban que eras una vendedora de enciclopedias que habías pasado por allí, no te...; me desvío y yo he venido a declararme oficial y públicamente gilipollas así que amigos: aquí La Cuarent, una autentica gilipollas, les saluda. 
Creo que todo empezó con mi educación, a mi no me instruyeron para ser princesa, no no, yo he sido orientada a ser una mujer liberada, independiente, autosuficiente y autónoma. Eso de tener un príncipe pituso a mi vera, como que no; así que nunca tuve la necesidad de un infante para que me eligiera los zapatos, que por otro lado si los elige bien di tu que muy azul no es.
A lo que iba, yo he sido una chica moderna pero como fémina, extraña. Cuando mis amigas practicaban morritos franceses, caídas de pestañas seductoras y sabían que maquillaje le sentaba mejor a sus tonalidad y tipo de piel, aspectos tremendamente femeninos a los que por desgracia he llegado muy, muy tarde yo en cambio, sabía de otras cosas, cosas como marcas de coches y motos, motores, bricolaje, mecánica y herramientas así que me gustaba y me gusta más visitar la sección de ferretería que la de cosmética de cualquier establecimiento. De esta manera, siempre me he encargado de ese tipo de labores que mis amigas, sabiamente por cierto, delegaban en sus camaradas o parejas mientras yo tontamente perdía más de una uña cambiando alguna rueda o tragaba polvo del taladro. 
Cuando llegó a mi vida un jardín no tardé en aprender de sierras, hachas, podadoras  y máquinas corta césped. Las uso, las engraso, las desmonto y las vuelvo a montar consiguiendo ese extraño milagro de que no me sobren piezas y esto hasta hace poco, me hacía extrañamente feliz. 
Pero desde hace un tiempo, no se, no se, me estoy replanteando este papel mío de Juan Palomo. Quizá sea culpa de los calores veraniegos o que veo a más de una de mis amigas princesas ya hechas unas autenticas reinas; o simplemente porque la edad no perdona y me pesa mucho esto de trabajar; aunque estoy totalmente segura que en este cambio mucho tiene que ver mi bocazas subconsciente al que le ha dado por repetirme una y otra vez: ¡mira que eres gilipollas!,  tu aquí trabajando con lo agustito que podrías estar ahí con un refresquito viendo como lo hace algún maromo, preferiblemente macizorro que te alegre la vista, ¡pedazo de idiota!
De esta manera creo que ha conseguido colar en mi esa sensación, esa percepción de que definitivamente he estado equivocada toda mi vida y tendría que haber estudiado para princesita, porque ellas si que lo han tenido claro, han sabido entender que eso de la liberación femenina no era otra cosa que: Dejar que otros curren por ti y no hacerlo tu pedazo de...
...lo dicho:¡Gilipollas! 

Eah! ser malos que yo 
estoy muy ocupada y no puedo. 
¡Ah! y ¡Feliz verano!
para los que estén por estas latitudes claro

viernes, 12 de julio de 2013

Victor el ruso.


Para ti que diste la idea.

Aquella mañana había amanecido demasiado fresca para estar en junio, la canícula se resistía a entrar pero para él, era tremendamente agradable. Llevaba años en España y no terminaba de acostumbrarse al calor de la capital aragonesa durante el verano así que, no le molestaba que retasara su llegada. Tampoco conseguía perder su acento bielorruso por más clases de castellano que tomara, lo intentaba con ahínco pero hablar el “Fenya” durante tantos años no le facilitaba mucho las cosas; por ello seguía siendo “Victor el ruso” para todos. No le molestaba, tenía carácter y le gustaba mucho más que Misha como lo llamaban en Moscú. 
Recordaba que cuando le contaron que hacía referencia al nombre de un oso le agradó, le iba bien, ciertamente el poseía la fortaleza y poderío de un oso, pero luego descubrió que ese tal Misha había sido el osito de peluche mascota de las olimpiadas y no pudo contener la rabia; rabia que descargo contra todo aquel que se atrevido a apodarlo de aquella manera. Ni sus dos metros de altura, ni sus intimidantes formas fueron capaces de borrar ese nombre al que no llegó a acostumbrarse nunca.
Absorto estaba en aquellos pensamientos cuando la puerta trasera del coche se abrió, una pareja entró devolviéndolo a la realidad. Se percato que tenía las agujas de tricotar en las manos así que las dejo en el asiento del copiloto. Un vistazo a través del retrovisor y pudo ver como aquel par no iba a poder llegar al hotel o la casa, esperaba no tener que soportar una nueva sección porno en el asiento trasero.
Carraspeo para hacerse notar, el hombre consiguió separar su boca de la rubia despampanante a la que se comía para decir: 
¡Al Hotel Alfonso!
Aquella voz lo dejo petrificado, era él, su antiguo jefe, volvió a mirar con cautela por el espejo y comprobó que si, Paulovf Patinotski, la cabeza visible de la mafia Rusa, el 2ª en el orden del poder, en definitiva, el hombre del que había huido, se encontraba sentado en el asiento trasero de su taxi
Sin contestar maldijo su suerte y arranco, poniendo su cuerpo en alerta. Sabía que si lo reconocía era hombre muerto, así que se concentró en conducir sin que los dos pasajeros se percataran de su presencia. El trayecto era corto así que se dijo: ¡rápido piensa!, pero a quien iba a engañar, el no era hombre de pensar, lo suyo eran más los golpes y la fuerza. 
Al llegar a la puerta del hotel tuvo que frenar ante la salida de un coche del garaje, las agujas tintinearon al chocar contra la palanca de cambios y vio claramente la vía de escape. Entró en el parking; los tortolitos iban tan ocupados que ni se percataron pero cuando la oscuridad del sótano engullo la claridad del día, el hombre se separó de la rubia y se incorporó hacia el asiento delantero para recriminarle.
Aprovechando esta maniobra Victor tomó las agujas, se las clavó a  Paulovf, una en su yugular y otra en la femoral. 
La sangre a modo de surtidor comenzó a salpicarlo todo y la rubia sorprendida, aterrorizada y rociada del fluido viscoso comenzó a gritar. Cuando se disponía a silenciarla escucho como con una voz que no había olvidado nunca lo llamaba Misha. Se detuvo, la observó detenidamente, bajo aquel maquillaje púrpura estaba ella, aquella chiquilla con la que compartía cafés de cuando en cuando, no podía creerlo. 

-Ninoska pero tu, ¿tu que haces aquí?...

Ella respirando aceleradamente pudo contestarle:

Misha ¿Eres tu?, ¡cuanto tiempo!... 
Ya ves, aquí, me vine a España a aprender español pero como necesitaba dinero he terminado de dama de compañía; pero, ¿tu, tu como...?, ¡yo te hacía muerto! 
- Yo, bueno, ya sabes, estaba un poco cansado de que no reconocieran mi trabajo y tras un encargo que no dejó satisfecho a este pues nada, decidí irme. Llegué a España donde decían que había muchas posibilidades, ya sabes corrupción, mafia y robos a lo grande.  Así que para un tipo como yo era el paraíso pero no les hace falta gente independiente y con la crisis aquí estoy de taxista. Taxi que, ¡mierda!,  este me está poniendo, perdido,  espera un segundo que me deshago del... 

Se bajo y saco el cuerpo del coche y al disponerse a subir choco con el cañón de una 9 mm entre las cejas; cuando vio el destello no le dio tiempo a nada.
Ninoska se limpió la cara de las salpicaduras sanguinolentas y apartando el cuerpo de Misha bajo tranquilamente del coche. Se encaminó hacia su suite mientras pensaba en la suerte que había tenido, por fin se había librado de su molesto socio y había encontrado al oso que se le había escapado. 
Eah! ser malos que es más divertido

jueves, 20 de junio de 2013

De pacifismo, violencia evolutiva y albañiles...


Siempre he sido una pacifista convencida, la guerra con sus batallas y cruzadas, así como cualquier tipo de violencia no van conmigo y he creído firmemente que la sociedad será evolucionada cuando sea capaz de resolver cualquier diferencia sin agresividad, dejarla atrás y regirse por las vías de la comunicación y el entendimiento.  
Es por eso que no comprendo muy bien lo que me está pasando. Mis neuronas no son capaces de procesar esta nueva energía que se canaliza por mi cuerpo. No la identifico con nada conocido y me tiene realmente confundida. 
No se, a ver como te lo explico, es algo así como: ¡¡¡Quiero cargarme a alguien!!! 
Si, si, como lo lees, es que me ha entrado un instinto asesino que me da miedo a mi misma. Tal es así que, estoy buscando un mono amarillo para que haga juego con esa katana de la cuchillería toledana que me tiene enamorada y ya practico posturitas ante el espejo tipo Uma Thurman
¡Que no!, que por mas que lo pienso no se como interpretar este nuevo estado de conciencia, (mas que conciencia podríamos llamarlo mala leche concentrada), que se apodera de mi. Yo, que por no matar, ¡he sido de las que ni compraba insecticida!, no lo necesito, les abro las ventanas a las moscas y las animo amablemente a abandonar la estancia; si alimento con mi sangre a los mosquitos sin queja alguna; si las arañas de mi casa deben de adorarme porque me da pena quitarle sus redes de alimentación  y las telarañas pueden estar mucho tiempo por los rincones escondidas, bueno en esto también hay algo de miopía, pero da igual sirve de ejemplo ¿no?.
Así que, como soy incapaz de procesar este novísimo sentimiento nacido en mi he decidido pedir ayuda a alguien capacitado y claro, no vivo en New York, esto es un pueblecito de Sevilla que aunque resulte extraño, no se ni cuantos habitantes tiene. Un psicoanalista es algo difícil de pillar por estos lares y no me queda otra que recurrir a la sapiencia de los tertulianos matutinos con los que comparto terapia de cafés y desayunos. 
Se han quedado muy extrañados todos de mi nueva condición y tras un análisis pormenorizado de las circunstancias de mi vida y sesudas reflexiones han concluido que yo la que me consideraba una simple 40añera, neurótica, disparatada amante de lo absurdo, irónica pero muy racional y pacífica, actualmente soy algo más. Si, si, soy un salto evolutivo, ¡¡Toma ya!!
Te lo explico, la teoría desarrollada es que las sociedades cuando llegan a un grado de evolución superior siempre llega otra que está varios escalones por detrás y ¡zas! saca el hacha y ¡ha hacer puñetas!; pero ahora, jejeje, ahora ha llegado nuestro momento, nos toca a nosotros dar ese brinco donde el progreso cerebral e intelectual vaya parejo al grado de violencia justa y necesaria como para no dejarse dominar...
Me he quedado perpleja, sobre todo cuando se han ofrecido a comprar una partida de Kaláshnikov personificables a buen precio, pero, ¿de donde saco yo a estos colegas?
Yo amablemente he rechazado un modelo en color lila decorado con margaritas que me querían pedir y me he vuelto a casa aun sin saber muy bien cual es la causa de mi irascibilidad descontrolada y cuando he entrado... 
...he tropezado con el cemento, los ladrillos, las vigas, paletas y demás elementos con los que unos especímenes comúnmente llamados albañiles y que fijo son de otro planeta, han colonizado mi casa y he oído aquello de: ¡¡¡ÑORAA TENEMOS UN PROBLEMA!!!
A ver donde está mi katana... 
Eah! ser malos que es más divertido

domingo, 26 de mayo de 2013

Tormenta de iones negativos

En la aurora,
tormenta de iones negativos
electrifica 
cada poro de mi piel.


Amanece y nada importa, 
queda fuera 
cómo, cuando, 
donde, quien, porque.

Yo retozo entre tus brazos 
me alimento de tu aliento 
lo mastico 
entre mis labios
y respiro, 
el aroma de tu tez.

Me abandono, 
te abandonas...
Ignorando quienes somos
olvidando, 
lo vivido.


Este cuarto, 

es asilo de sentidos,
que cabalguen libremente
desbocados, atrevidos e
insolentes 
que ya llegara otro...
...atardecer.

Ays la primavera!
Eah! ser malos 
que yo lo soy,
y es más divertido

domingo, 5 de mayo de 2013

De Orgasmómetros, Sombricas y Apps Chorras...


Si, lo se, lo se; soy una friki de las Apps para mi Iphone, lo reconozco tengo carné y estoy federada en frikísimo ¡que le vamos hacer!, todos tenemos nuestros defectillos ¿no? 
Pero, admitámoslo, muchas de esas nuevas aplicaciones se han convertido en indispensables en nuestra vida cotidiana yo, tengo varias, algunas realmente importantes para mi salud como es el caso de la llamada “Yes o No”. Esta aparte de ayudarme a tomar decisiones trascendentales en mi vida cotidiana, descarga mi conciencia de culpa. Si, ya no llego a casa hartita de esos pasteles irresistibles que me cautivaron desde el escaparate sintiendo remordimientos por haberme saltado la dieta; ¡ah se siente! la culpa no ha sido mía, ha sido el destino y mi iphone, ¡ellos lo han decidido por mi!, es como cuando lanzábamos una moneda pero así, como más moderno.
Y que me dices de la alarma antirrobo, esa estoy loca por probarla, ya me veo a mi misma delante del caco que con una amenazante navaja me dice aquello de: “ ¡DAMETOOLOQUELLEVASENCIMA! y yo serenamente le digo: “Espera un segundo” y sacando mi iphone cuan pistola le doy al botoncito y ¡zas! ese ruido infernal,jejeje, ¡¡SE VA A CAGAR!!...
Pero útil, lo que se dice útil es la iPark, porque dime: ¿a quien no se le ha olvidado donde aparcó el coche en los liosos aparcamientos de los carrefures de turno eh? y claro no es más cool sacar el iphone y darle a la aplicación que utilizar un boli para apuntar que estas en la zona azul/violeta/fosforito del sótano 5º bajo/suelo en la plaza número 47 bis B...
...¡Vital ¿no?, tanto como la llamada “Sombrica” que se encarga de indicarte que el hueco para aparcar que has encontrado, después de las tropecientas vueltas a la manzana, no es el adecuado porque no está a la sombra y claro, tu coche se va a morir de calor y a ti, se te derretirá el culo cuando vuelvas; ¡no te rías no!, que si vivieras en Sevilla en pleno Agosto estoy segura de que te lo pensarías.
Pero creo que ha llegado el momento de plantarme y levantarme como Escarlata O'Hara con mi Iphone en la mano a modo de zanahoria chuchurrida gritar aquello de: ¡A Dios pongo por testigo que no utilizaré el Orgasmómetro! Lo que escuchas, bueno lees, OR-GAS-MÓ-ME-TRO la última novedad en Apps Store, (también disponible en para Google y Play, jeje). 
Es una aplicación creada por la firma de preservativos Control encargada de medir la intensidad de nuestros orgasmos, (te dejo un segundo para digerirlo).
¿Ya?, pues sigo.
Eso que mide, la intensidad sonora, el ritmo y la duración de los susodichos. 
Primero hay que descargarse la aplicación, es gratis; luego la activas y te das de alta en la base de datos de tu provincia, donde entras a formar parte del grupo de tu edad y esas cosas; luego si el ánimo es el adecuado y tienes partner a mano dispuesto para la faena ¡ale!, a conseguir oreja y rabo,  que diría el torero y todo esto con el smarphone en la mano sin soltarlo, que quede claro.
Pero yo no me veo, no me veo tu, por mucho que mi Ipone me pone, no me imagino en plena faena sosteniendo el móvil, gimiendo y acercándolo para que pille mejor...
¡Que no, que me niego! Además estoy pensando que  con lo dado que somos a publicar nuestras vidas en la red y como esto se ponga de moda seguro que mis “juegos amorosos” terminan en el Facebook  de manos de la pareja esa que rivaliza con mis gemidos desde Cuenca y que sin dudarlo un segundo me habrá... 
...¡ETIQUETADO!
Eah! ser malos que es más divertido

miércoles, 17 de abril de 2013

¡Y Zas!, ¡deseo concedido!

Erase que se era hace mucho, mucho tiempo, (así como dos meses no vamos a exagerar tampoco). En una lejana tierra situada en la zona meridional de la península ibérica concretamente en la antigua, digna y bella Hispalis, anteriormente conocida como Isbiliya; vivía una princesa malvada junto a un pirata bueno y un grumete bribón en un modesto palacete hipotecado como mandaba la tradición.
A la infanta, que era un poco vaga, le gustaba la llegada del invierno, fundamentalmente para holgazanear en el sofá frente a la chimenea saboreando buenos libros. 
Solía disfrutar del los pocos días de lluvia que este territorio le brindaba, con regocijo y algarabía; así que no fue de extrañar que al llegar las primeras aguas en febrero exclamara aquello que decía Eliza Doolittle en Pigmalión : “¡La lluvia en Sevilla es una pura maravilla!”.
Los días fueron pasando mientras las borrascas se sucedían día si, día también. En marzo el alborozo, dejó paso a la melancólica tristeza que colonizó su alma burbujeante. A finales de dicho mes la pena fue dejando su lugar a una mala leche concentrada que no se podía aguantar y fue justamente ahí cuando llego el deseo. 
Deseó y deseo que saliera el sol y cada mañana antes de ponerse las aletas y el neopreno para salir bajo los aguaceros continuos imploraba que Lorenzo, (nombre de pila sureño del astro rey), se dignara a visitar nuestros cielos.
Su anhelo fue tan grande que bailó danzas ceremoniales indígenas, se lo pidió a todos los dioses conocidos y a los desconocidos también, por si las moscas e incluso, llegó a frotar todas y cada una de las lámparas con las que tropezaba. 
De esta manera una mañana de abril, (que este año como todos, esta mas tieso que la mojama), al abrir los ojos se encontró con el rubio astro esquivo en lo alto de un maravilloso cielo azul. 
El alborozo sustituyo a la mala baba y todos se regocijaron por ello, sobre todo el pirata y su tripulación ya que aguantar a la “princesa malas pulgas” no era tarea fácil. 
Fueron pasando los días y claro la princesita contempló el panorama que la luz le brindaba y descubrió que se había producido un extrañísimo fenómeno en su humilde morada. 
La nefasta combinación del plomizo y húmedo ambiente con su holgazanería y apatía, más la convivencia con un bisoño peludo y guarrindongo habían desatado la hecatombe, el panorama era aterrador. 
Descubrió que el refrán, si, el refrán, era cierto: “Cuidado con lo que deseas porque el destino puede concedértelo”...
...y, claro, la princesa "mala uva" no le quedo otra que exclamar aquella frase digna de las reinas ya consagradas y con soleras: 
¡¡¡OH MY GOD, MY GOD DEL AMOR HERMOSO!!!
¡Lo que me queda por limpiar!
Eah! ser malos que es mas divertido

lunes, 1 de abril de 2013

Ven, nadie nos mira...


Se dilatan mis pupilas
la respiración se me acelera
me pierdo en los latidos 
de mi alma traicionera. 
Te percibo, 
reptas por mi mente 
y yo me duermo
en los laureles del olvido. 
Cuando el sol se haga penumbra
yo espero tu llegada,
dejaré de ser civilizada 
cederé el mando a los sentidos.
Mi sangre desbocada
me arrastra hacia al abismo.
Solo hay una manera
sosiego y tranquilidad
no tendrán cabida
¡Ven ahora! 
nadie nos mira.





Eah! ser malos que es más divertido.

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