lunes, 11 de febrero de 2013

El alma al viento...

De cuando en cuando su alma se desconecta de su cuerpo, aprovechaba el momento en que este se encuentra distraído para escapar cabalgando rauda a lomos de una ráfaga de viento. 
Necesita desunirse de su parte material para recargar su fuente de energía más profunda e íntima. 
Según en que estación del año o lugar se encuentre pilla una corriente u otra. 
En verano, en el Mediterráneo, los vientos cálidos de Levante la impulsan, pero si está en el sureste no le hace ascos a un buen Lebeche. 
Si busca un aire seco y caluroso para dejar desnuda su piel trota sobre un Mediodía. Prefiere mantenerse alejada de los bochornos, sirocos y calimas, el polvo del desierto le produce alergias.
Sus aires favoritos son Los Alisios, espera con ansias la primavera para poder galopar sobre su corriente constante y vital, le traen sabor a Atlántico y además están cargados de muchísimos recuerdos de sus islas.
Al llegar el invierno no desprecia el lomo de un Gregal o un Cierzo, aunque fríos, son dignos de disfrutar y cuando vuela con un buen Mistral puede recorrerse la cuenca del Ebro. Luego, tal vez una buena Tramontana la haga transitar por los Pirineos pero, si siente frío saltará sobre un Ábrego y se paseará por Castilla para ir bajando a su ritmo hacia Extremadura y terminar surcando el Guadalquivir.  
Hay momentos, sobre todo en otoño, en que se encuentra tan decaída que precisa una sobrecarga súbita y violenta, de esas que pueden dar mucho miedo, pero ella es un alma robusta necesitada una fuerza desmesurada y concentrada. Por ello, en esas ocasiones, atrapa una buena Galerna con la que surca las olas embravecidas del Cantábrico. Siempre acababa con su melena enmarañada de furia y sal pero con una vitalidad que le dura mucho, mucho tiempo. 
Mientras ella está navegando vientos su cuerpo, sabedor de esa necesidad, la deja volar libre, pero la sigue y la espera, eso si, discretamente, para que no se sienta presionada.
Entretanto, aprovechaba para disfrutar de los placeres del camino y no le hace ascos a las viandas y los caldos que va encontrando hasta el momento en que lleguen al cruce en el que nuevamente pueden volver a conectarse.
Eah! ser malos que es más divertido.

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