lunes, 11 de marzo de 2013

De decibelios, crisis de madurez y teorias lacanianas.


Mi mala costumbre de leer el periódico por la mañana en el bar algún día me va a dar un disgusto; por lo pronto hoy he conseguido algo insólito, tanto que estoy pensando escribir al Guinness para que lo certifique, si si, porque no me dirás que no es de récord silenciar a una panda de ruidosos parroquianos en un bar sevillano a la hora punta del desayuno, ¿eh? esto es  lo nunca visto.
Lo he conseguido con un simple: ¡¡Manda huevos!!,  bien dicho, claro, no vale decirlo por lo bajito, no no, te tiene que salir de adentro, de lo más profundo de tu ser. 
Ni ley anticontaminación acústica, ni ná, solo hacía falta mezclar un buen titular periodístico; (sobres, escándalos varios, eres y corruptelas políticas no valen por repetitivas); se necesita un titular jugoso, esos que combinen a la perfección con mi cerebro absurdo que, por supuesto, estará falto de su chute matutino de cafeína y glucosa y no atenderá a ordenes complejas tales como: ¡Cierra la boquita guapa!
Es el cóctel perfecto para que mi pico no frenara mis pensamientos y los disparara así sin más a bocajarro y sobre todo a un volumen considerable. 
El resultado: tostadas suspendidas en aire a medio comer tipo Bullet de Matrix, miradas de censura disparadas hacia mi y unos coloretes naturales para mis mejillas envidia de cualquier aprendiz de maquillador. 
Seguro que a ti te hubiera pasado lo mismo si descubres por el periódico que estas en la “Crisis de la mediana edad” y no te habías enterado. 
Como lo lees, resulta que según el Instituto Nacional de estadística he entrado en crisis al menos hace 4 años. 
¡¡¡4 años!!!;(bueno 5 pero se supone que me tengo que quitar alguno); pero...
...¿donde rayos estaba yo hace 4 años?; ¿que narices estaba haciendo para entrar sin darme cuenta?; eso se avisa, ¡¡Hombre!!, no se, una cartita tipo:                  

Muy señora nuestra le comunicamos que oficialmente ha dejado usted de ser joven para pasar a a la categoría de adulta, madura, coherente, responsable y experimentada. Una doña en toda regla a la que se le presupone en crisis y por ello queda usted advertida para que tome las medidas necesarias; 
bla, bla, bla. y atentamente..

De todas formas, me pregunto como yo una observadora nata, aventajada seguidora de Sherlock se le han podido pasar por alto esas pequeñas pistas que nos advierten de ese transcendental momento evolutivo en el que el individúo se percata de la finitud del tiempo, de la cercanía de su fecha de caducidad y comienza esa etapa freudiana de duelo. Pero, si ni siquiera he hecho un poco el ridículo ese del que hablan algunos; a mi esto antes nunca me ha...
¡Ahí estaba!, si señor el temido: “Amiestonuncameha” por el que tu subconsciente lancaniano se comunica contigo, ese fatídico empezar de tus frases en esta nueva etapa de tu vida, esa muletilla que cuando la repites varias veces al día hay que mosquearse y cuando se convierte en un mantra, ¡peligro!, porque siguiendo la teoría del espejo del psiquiatra y psicoanalista francés Jacques Lacan hay que salir corriendo en busca de la prueba definitiva esa que te confirma que no hay retorno que has llegado, que el pescado está vendido y no hay más, esa en la que cuando te miras gritas: 
¡Dios mío soy mi madre!
Eah! ser malos que es más divertido

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