miércoles, 17 de abril de 2013

¡Y Zas!, ¡deseo concedido!

Erase que se era hace mucho, mucho tiempo, (así como dos meses no vamos a exagerar tampoco). En una lejana tierra situada en la zona meridional de la península ibérica concretamente en la antigua, digna y bella Hispalis, anteriormente conocida como Isbiliya; vivía una princesa malvada junto a un pirata bueno y un grumete bribón en un modesto palacete hipotecado como mandaba la tradición.
A la infanta, que era un poco vaga, le gustaba la llegada del invierno, fundamentalmente para holgazanear en el sofá frente a la chimenea saboreando buenos libros. 
Solía disfrutar del los pocos días de lluvia que este territorio le brindaba, con regocijo y algarabía; así que no fue de extrañar que al llegar las primeras aguas en febrero exclamara aquello que decía Eliza Doolittle en Pigmalión : “¡La lluvia en Sevilla es una pura maravilla!”.
Los días fueron pasando mientras las borrascas se sucedían día si, día también. En marzo el alborozo, dejó paso a la melancólica tristeza que colonizó su alma burbujeante. A finales de dicho mes la pena fue dejando su lugar a una mala leche concentrada que no se podía aguantar y fue justamente ahí cuando llego el deseo. 
Deseó y deseo que saliera el sol y cada mañana antes de ponerse las aletas y el neopreno para salir bajo los aguaceros continuos imploraba que Lorenzo, (nombre de pila sureño del astro rey), se dignara a visitar nuestros cielos.
Su anhelo fue tan grande que bailó danzas ceremoniales indígenas, se lo pidió a todos los dioses conocidos y a los desconocidos también, por si las moscas e incluso, llegó a frotar todas y cada una de las lámparas con las que tropezaba. 
De esta manera una mañana de abril, (que este año como todos, esta mas tieso que la mojama), al abrir los ojos se encontró con el rubio astro esquivo en lo alto de un maravilloso cielo azul. 
El alborozo sustituyo a la mala baba y todos se regocijaron por ello, sobre todo el pirata y su tripulación ya que aguantar a la “princesa malas pulgas” no era tarea fácil. 
Fueron pasando los días y claro la princesita contempló el panorama que la luz le brindaba y descubrió que se había producido un extrañísimo fenómeno en su humilde morada. 
La nefasta combinación del plomizo y húmedo ambiente con su holgazanería y apatía, más la convivencia con un bisoño peludo y guarrindongo habían desatado la hecatombe, el panorama era aterrador. 
Descubrió que el refrán, si, el refrán, era cierto: “Cuidado con lo que deseas porque el destino puede concedértelo”...
...y, claro, la princesa "mala uva" no le quedo otra que exclamar aquella frase digna de las reinas ya consagradas y con soleras: 
¡¡¡OH MY GOD, MY GOD DEL AMOR HERMOSO!!!
¡Lo que me queda por limpiar!
Eah! ser malos que es mas divertido

lunes, 1 de abril de 2013

Ven, nadie nos mira...


Se dilatan mis pupilas
la respiración se me acelera
me pierdo en los latidos 
de mi alma traicionera. 
Te percibo, 
reptas por mi mente 
y yo me duermo
en los laureles del olvido. 
Cuando el sol se haga penumbra
yo espero tu llegada,
dejaré de ser civilizada 
cederé el mando a los sentidos.
Mi sangre desbocada
me arrastra hacia al abismo.
Solo hay una manera
sosiego y tranquilidad
no tendrán cabida
¡Ven ahora! 
nadie nos mira.





Eah! ser malos que es más divertido.

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