jueves, 20 de junio de 2013

De pacifismo, violencia evolutiva y albañiles...


Siempre he sido una pacifista convencida, la guerra con sus batallas y cruzadas, así como cualquier tipo de violencia no van conmigo y he creído firmemente que la sociedad será evolucionada cuando sea capaz de resolver cualquier diferencia sin agresividad, dejarla atrás y regirse por las vías de la comunicación y el entendimiento.  
Es por eso que no comprendo muy bien lo que me está pasando. Mis neuronas no son capaces de procesar esta nueva energía que se canaliza por mi cuerpo. No la identifico con nada conocido y me tiene realmente confundida. 
No se, a ver como te lo explico, es algo así como: ¡¡¡Quiero cargarme a alguien!!! 
Si, si, como lo lees, es que me ha entrado un instinto asesino que me da miedo a mi misma. Tal es así que, estoy buscando un mono amarillo para que haga juego con esa katana de la cuchillería toledana que me tiene enamorada y ya practico posturitas ante el espejo tipo Uma Thurman
¡Que no!, que por mas que lo pienso no se como interpretar este nuevo estado de conciencia, (mas que conciencia podríamos llamarlo mala leche concentrada), que se apodera de mi. Yo, que por no matar, ¡he sido de las que ni compraba insecticida!, no lo necesito, les abro las ventanas a las moscas y las animo amablemente a abandonar la estancia; si alimento con mi sangre a los mosquitos sin queja alguna; si las arañas de mi casa deben de adorarme porque me da pena quitarle sus redes de alimentación  y las telarañas pueden estar mucho tiempo por los rincones escondidas, bueno en esto también hay algo de miopía, pero da igual sirve de ejemplo ¿no?.
Así que, como soy incapaz de procesar este novísimo sentimiento nacido en mi he decidido pedir ayuda a alguien capacitado y claro, no vivo en New York, esto es un pueblecito de Sevilla que aunque resulte extraño, no se ni cuantos habitantes tiene. Un psicoanalista es algo difícil de pillar por estos lares y no me queda otra que recurrir a la sapiencia de los tertulianos matutinos con los que comparto terapia de cafés y desayunos. 
Se han quedado muy extrañados todos de mi nueva condición y tras un análisis pormenorizado de las circunstancias de mi vida y sesudas reflexiones han concluido que yo la que me consideraba una simple 40añera, neurótica, disparatada amante de lo absurdo, irónica pero muy racional y pacífica, actualmente soy algo más. Si, si, soy un salto evolutivo, ¡¡Toma ya!!
Te lo explico, la teoría desarrollada es que las sociedades cuando llegan a un grado de evolución superior siempre llega otra que está varios escalones por detrás y ¡zas! saca el hacha y ¡ha hacer puñetas!; pero ahora, jejeje, ahora ha llegado nuestro momento, nos toca a nosotros dar ese brinco donde el progreso cerebral e intelectual vaya parejo al grado de violencia justa y necesaria como para no dejarse dominar...
Me he quedado perpleja, sobre todo cuando se han ofrecido a comprar una partida de Kaláshnikov personificables a buen precio, pero, ¿de donde saco yo a estos colegas?
Yo amablemente he rechazado un modelo en color lila decorado con margaritas que me querían pedir y me he vuelto a casa aun sin saber muy bien cual es la causa de mi irascibilidad descontrolada y cuando he entrado... 
...he tropezado con el cemento, los ladrillos, las vigas, paletas y demás elementos con los que unos especímenes comúnmente llamados albañiles y que fijo son de otro planeta, han colonizado mi casa y he oído aquello de: ¡¡¡ÑORAA TENEMOS UN PROBLEMA!!!
A ver donde está mi katana... 
Eah! ser malos que es más divertido

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