martes, 24 de febrero de 2015

Yo quiero ser Margarita Gautier.


Que alguien me diga como lo hacía Margarita Gautier, o mejor, que venga ella “in person” y me enseñe a estar cool, ósea: “divina de la muerte”; bueno, dadas las circunstancias a la Parca mejor no nombrarla por si las moscas. 
Yo a lo que me refiero es que quiero toser y expectorar tan refinadamente como ella, tumbada elegantemente en un diván, lánguida, etérea, bueno esto va ser algo difícil porque yo peso algo así como “un poco mucho” más que ella, pero si podría hacerlo de manera estilosa ¿no?. Imagíname, con una camelia en una mano y un níveo pañuelo en la otra, con esa mirada de me muero pero aún así soy seductora que te cagas...
...¡La leche!, eso, eso es lo que yo quiero y no como me sucede a mi. Para que te hagas una idea, yo sufro una auténtica transformación con  cada espasmo torácico; (viste que fina y culta, solo hago este inciso porque quería que te fijaras que puedo ser  elegante, sigo); te decía que cuando me da un ataque de tos es como si me mudara al cuerpo de un camionero fumador acabado de despertar y me asemejo más a un Tiranosaurio Rex en el fondo de una cloaca con eco que a una gentil damisela enferma, seguro que si tuviera una camelia en mi mano la estrujaría hasta convertirla en jugo para bebérmelo y ver si me quitaba el insufrible picor de mi garganta que me provoca estos ataques de tos que han hecho que eche de menos mis agujetas deportivas.
Llevo así más de 20 días y no termino de quitarme de encima este maldito virus de vías altas que ataca mi cuerpo. No consigo que me abandone y vaya a explorar nuevos cuerpos, lo he intentado todo, primero un buen ataque químico, luego un ataque de sudor a ver si el mal olor lo espantaba pero ¡naaada!. 
Cambié de técnica y se me ocurrió regalárselo a otro ser viviente y el día de los enamorados le puse un precioso lazo rojo lleno de corazoncitos y se lo obsequié al pirata, ¡Ya ves soy una romántica!, estuvo con el tres días y volvió a mi. 
Dos días más tarde decidí ampliarle los horizontes y me fui al gimnasio a ver si allí conseguía que se enamorara de algún cuerpo macizorro de los que pululan por aquellos lares y conseguía librarme del, casi lo despisto con mi Walkiria monitora de spining pero no, tres jornadas más tardes nuevamente había vuelto. 
Me despertó abrazado a mi garganta haciendo que mi cavidad torácica se contrajera a su voluntad con el fin de que expulsara por la boca no solo los pulmones sino también la laringe, la glotis, el diafragma y hasta esos músculos abdominales de los que carezco. 
Dicen que este virus se ha enamorado de mis carnes pero para mi esto es mas acoso y estoy por denunciar a este agente infeccioso microscópico celular que se siente tan sumamente a gustito en mi cuerpo aunque creo que lo he despistado con unos cuantos besos y abrazos que he dado por el supermercado, jejeje
¡Achús! oh no...
...ha vuelto.
Eah ser malos que es más divertido.

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