lunes, 3 de agosto de 2015

De datos absurdos y amores familiares...


Los que me conocen saben que soy curiosa por naturaleza, pero no esa curiosidad tipo fisgoneo, ¡nooo!, la mía es más de esa que me proporciona conocimiento. ¡Qué le voy hacer! me gusta engrasar mi cerebro, lo malo es el aceite con que lo lubrico porque, me apasiona un tipo de datos que no se como podría llamarlos, a ver...
...¡Absurdos!, por más que busque sinónimos no dejaran de serlo. ¿Sabes a lo que me refiero?, si a esos datos que no sirven absolutamente para nada práctico de la vida tipo: 
  • El Peñón de Gibraltar no es una montaña es un monolito de piedra caliza formado en el Jurásico cuando la placa tectónica africana chocó con la eurasiática, que está surcado por un sinfín de galerías y que, ¡ves!,  se altura, edad y hasta el peso si me pongo. Es el tipo de conocimiento innecesario a menos que, fuera a invadir dicha colonia y que, por supuesto, no está dentro mis planes más inmediatos. 
  • También se la forma de hallar el coeficiente de fricción de la cáscara de un plátano contra el suelo y el zapato al ser pisada, que digo yo, para qué quiero averiguarlo si probablemente cuando tenga el resultado ya estaré en el suelo, despatarrada pero eso si, preguntándome el grado de dureza de la baldosa al impactar contra mi culo o el tono de oscuridad que adquirirá el morado que tendré en mis posaderas. 
  • Se cosas como que los perros prefieren alinear el eje de su cuerpo con el campos magnéticos ‘norte - sur’ de la Tierra a la hora de defecar, bueno quizás este dato si puede tener utilidad, si sabes donde está el norte y la dirección del viento te podrás situar estratégicamente y no te llegará el olor del "pastel" hasta que vayas a recogerlo.
Quizás sea que mi cerebro descabellado sea un candidato perfecto para ese grupo de neurólogos ‘chino - canadiense’ que desarrollaron una teoría para comprender que pasa por la sesera de la gente que ve el rostro de Jesús en un trozo de tostada.
La verdad, es que no se de donde me viene a mi esta característica quizás sea una herencia genética, un legado que mis padres generosamente me donaron  en el ácido Desoxirribonucleico y que yo, en otro tiempo hubiera cambiado gustosa por un gen más útil pero ahora después de tanto tiempo de convivencia no es caso desprenderse de el; es que le he cogido cariño y hoy es parte e mi familia, lo quiero y ya sabes, para estos temas del "Amor Familiar" no hay explicación racional posible porque, a ver quien me  puede decir, ¿en que eslabón del ADN se trasmite la capacidad de amar? Cual de esas “aspas” de la bella espiral contienen las instrucciones que nos convierten en lo que somos: seres dotados de dar y capaces de recibir ese sentimiento que mueve el mundo.
¿Estará situado en la casilla junto al código de hacer palpitar el corazón o quizás al lado de las células y gametos que trasmiten al cerebro nuestros sentidos? ¿Acaso esté ubicado en el grupo sanguíneo, en los antígenos que denominan ABO no mejor, en el RH ? ¡¡¡Cláaaro ahora lo entiendo, es de ahí de donde viene eso del amor a la familia y todo eso...

¡Nooooo!, por experiencia propia se que compartir sangre no es germen para desarrollar el amor por la parentela, este tipo de amor germina de otra manera. 
A estas alturas todos sabemos de modo directo o indirecto que no hay que parir un hijo para amarlo incondicionalmente, que no necesitas compartir genes con alguien para que sean más hermano que los que tus padre te dieron; que hay amigos a los que convertimos en mucho más: ¡parientes! 
Todo gracias a que la naturaleza sabiamente nos ha dotado de la capacidad dar y recibir "AMOR" por encima de células y cuestiones biológicas, podemos crear lazos usando nuestro libre albedrío y así decidir a quien queremos amar para rodearnos de individuos que enriquezcan nuestras vidas con mucho más cariño, afecto, apego, incluso que aquellos con los que compartimos los glóbulos colorados y ese suero ya sea positivo o negativo. 
Eah ser malos que es más divertido!

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails