miércoles, 6 de enero de 2016

¿Asesinato o Metamorfosis?


Cada vez que llegamos a un nuevo año todos solemos hacer balance de lo que fue el anterior, concebimos nuevos proyectos y nos preparamos para intentar conseguir nuevos sueños. En mi caso este momento nunca es el 31, el destino quizo darme un margen de ocho días, pues fue un ocho de enero de hace ya mucho tiempo cuando mis preciosos ojos verdes, (perdona es que no tengo abuelas), vieron la luz de este mundo. 
De esta manera, tengo margen para pensármelo bien y no hacer locuras como salir corriendo aún con una resaca remanente el día dos de enero apuntarme a un curso de chino mandarín para aplacar mis anhelos de nuevos conocimientos; tampoco me inscribiré a las charlas en sánscrito de autoestima dada por ese Guru tan famoso venido de la India, ni tendré prisa por pisar el gym para aplacar la mala conciencia, conciencia que por otra parte no tengo, y bajar esos kilos pillados por los excesos me va costar les he cogido cariño y no quiero desprenderme de ellos.
¡No! a mi me han concedido una tregua de ocho días para meditar que hacer, sin prisas, macerando  y reflexionando cada movimiento y así equivocarme pero eso si, será una equivocación muy meditada. Por eso hasta que no soplo las velas nunca me he planteado mover un dedo. 
¡Ya ves!, los inicios me lo tomo con mucha calma, pero este año, ha sido diferente, desde el momento en que me metí la última uva en la boca tenía claro el objetivo y antes que que se dispersaran los humos de fuegos artificiales y la peña terminara de gritar ¡Feliz Año Nuevo! ya sabía lo primero que iba a hacer este 2016, iba a ¡COMETER UN ASESINATO!
Como lo oyes, ha llegado el momento, estoy preparada, ya no hay marcha atrás, el día 8 de enero “CUARENTAÑERA” debe morir, nuestro camino juntas ha acabado. 
Llevaba un periodo de tiempo languideciendo y estaba de lo más molesta: se quejaba por todo, no quería hacer nada conmigo, vaga muy vaga, se estaba convirtiendo en un lastre evolutivo y es por eso que debo eliminarla, exterminarla, matarla, aniquilarla, anularla, erradicar su existencia... 
Creo que me he venido arriba y se me ha ido la pinza; en definitiva lo que me planteo es que debo dejarla ir y cortar definitivamente ese lazo que nos ha unido durante diez años.
Aunque si lo pienso quizás no sea un asesinato propiamente dicho, tal vez solo sea una metamorfosis, una transmutación porque en el fondo ella siempre vivirá en mi.
No puedo olvidar que ha sido ella quien saco a la luz esa parte mordaz, irónica, corrosiva, deslenguada, divertida, despreocupada que habitaba en mi. Que fue ella quien me enseñó la paciencia para consumir la vida cocinada a fuego lento; (como la venganza jeje);  y no cruda porque indigesta. Ha sido ella quien me ha llevado de la mano; quizás ahora cuando se vaya me convierta en una mujer cabal, prudente, juiciosa, madura, seria, sensata...

...¡Naaaa! me da a mi que la que llega será peor si cabe de lo que ha sido Cuarentañera. Cincuentañera se presenta “climatérica”, perturbada, "premenopáusica"...
¡Cielos! mucho me temo que lo vivido hasta ahora solo ha sido: 
¡UN PERIODO DE PRÁCTICAS! 

Eah! ser malos que es mas divertido

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