jueves, 31 de marzo de 2016

Nomeolvides

El le escribía tres veces al día.
Cada mañana le componía pequeños versos que que le enviaba para desearle buenos días; al mediodía le enviaba algún poema sin rima y por las noches prendía sus deseos a baladas desacordes que cantaba como “Il trovatore” enamorado.
Tejió con sus palabras una manta para abrigarla y mitigar así su ausencia, cargada de semillas de Nomeolvides que esperaba ella ansiosa las regará. 

Ellas cobijaba su morriña con cada palabra, mitigaba la distancia acariciando las coma, saboreando los puntos, paladeando cada frase y contando las horas para recibir sus próximos verbos. Por las noches se arropaba con su voz y dejaba libre a sus sueños para que corrieran a coleccionar sus besos.

Y fue pasando el tiempo,
Y la distancia siguió creciendo, 
Y las palabras, 
disminuyendo. 

El ya no buscaba vocablos nuevos para desearle buenos días, dejó de coser sentimientos propios o ajenos a los versos de mediodía que pasaban a días y  día y medio
En las noches el cansancio le podía y muchas veces se dormía sin desearle dulces sueños.

Ella dejó de esperar la aurora contando estrellas melancólica, no regaba las semillas al mediodía ni en las tardes, se olvidaba y las noches, ya no  resultaban tan frías o solitarias, volvió a tener gratos sueños.

Y el sol siguió saliendo
Y mermaron incluso 
los Buenos Dias  

Poco a poco el olvido se hizo dueño del aquel amor apasionado, el descuido sofocó las ascua que calentaron sus almas, el desuso apaciguó cada gemido, ahogando los suspiros que algún día brotaron de sus bocas, extinguiendo todos y cada uno de aquellos olvidados escalofríos.

Y el dejó de escribirle
Y ella dejó de extrañarlo

Y nunca mas florecieron las semillas de aquellos apasionados
NOMEOLVIDES

Eah! ser malos que es mas divertido

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