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Mostrando las entradas etiquetadas como Los libros me iluminan

De friega platos, locuras y apegos...

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Aquí estoy charlando animadamente con Manolito y el Grumete intentando dilucidar si soy materialista, muy apegada, enormemente cariñosa o simplemente estoy un poco “Pa’lla” que dirían en mi pueblo.  Yo voto por cariñosa, el voto del grumete está clarísimo: el piensa sin dudarlo un segundo que estoy loca perdida así que ¡Venga Manolito dime algo!  Lo miro esperando me de una respuesta y... ... “No sabe no contesta”, no me extraña típico del género masculino, el a lo suyo, liado calculando la cantidad exacta de jabón que va emplear y la temperatura perfecta que va a utilizar para no cargarse los platos que yo sigo introduciendo mientras cotorreo y espero su respuesta aunque sinceramente se que no me va a contestar porque Manolito es mi lavavajillas.  ¡Si lo se!, esto así en frío sin una buena exposición de los hechos aporta una puntuación muy elevada en la casilla de LOCURA y si la unimos a la votación del chucho inclinaría claramente la balanza, pero mi cereb...

La prima de riesgo lee 50 Sombras de Grey

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Está claro que si este verano quieres triunfar en cualquier reunión social tienes que estar al día en dos temas fundamentales y de los que habla todo quisque: La Prima de Riesgo y las 50 Sombras de Grey.  Así que yo siendo de naturaleza cotorra y tan bien algo novelera, no podía permitirme seguir las tertulias estivales utilizando simplemente las clásicas muletillas andaluzas: ¡digo, anda que no, aro aro, ea, ojú, posi posi!; que si bien son infalibles para sacarte de cualquier apuro ignorantil de un tema, no es recomendable abusar de ellas para que no pierdan su eficacia. Así que para ponerme al día y ser el alma de las veladas me he comprado y leído; (¡no, no vale mirar las cubiertas y ponerlos en la librería como soporte de ácaros!); la trilogía erótico festiva y unos cuantos ejemplares The Economist y he llegado a la conclusión que esta sociedad está involucionando, nuevamente los temas de cháchara son:sexo, dinero y poder.  A ver si me aclaro; hasta hace relativ...

Besos que fueron y no fueron.

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Hacía mucho tiempo que no me enamoraba de un libro nuevo. Reconozco que tenía idilios pasajeros que mariposeaban mis sentidos pero no sentía clavarse en mi las flechas del revoltoso hijo de Venus. Pero hace unos meses paseaba entre estantes habitados por volúmenes cuajados de nuevas letras que no fueron capaces de captar mi atención y mi mirada tropezó con él, mal catalogado en la sección infantil bajo mi punto de vista, este álbum ilustrado fue un flechazo,  sentí el arrebato de llevármelo a casa sin más.  Desde entonces está en la mesa de noche y día si, día también lo ojeo y leo un poquito, si un poquito, porque es de esos libros que se saborean a sorbitos. Reconozco que a mi, consumidora nata, sibarita del besuqueo, adicta categórica, prosélita confesa con carné y sucursal, donante mecenas de mis besos , (si pinchas lo compruebas), me tiene bastante embobada. La editorial Lumen ha sabido combinar en un coctel exquisito, imágenes y letras de la mano de Rog...

La llave de Sarah

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Despertó sobresaltado, empapado en sudor y sin poder respirar.  Clavó sus ojos en el techo de la habitación intentando borrar las imágenes de su mente, las pesadillas habían vuelto y con ellas las noches de insomnio. Miro el reloj sobre la mesilla y comprobó que todavía faltaba mucho para que saliera el sol aunque sabía que su luz no lo ayudaría a difuminar los recuerdos, esos que lo llevaban una y otra vez hasta aquel verano del 42. Hacía ya muchos años que no podía contener sus sentimientos en aquella oscura habitación de su mente donde los había cerrado bajo llave. Retenidos tras la barricada del deber y el cumplimiento de las ordenes.  No sabía muy bien cual había sido el desencadenan. Qué llave abrió el cerrojo de esas estancias polvorientas de su memoria.  Al principio salió el olor, comenzó a percibir un ligero aroma a hacinamiento en sus ropas, las lavó pensando que se desvanecería pero no lo consiguió. El aroma lo impregnó de tal manera que se acostum...

Olores

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Quise experimentar olores y degustarlos en pituitaria sedienta de sabores nuevos, de emanaciones olfativas, efluvios de cuerpos exudantes. Provocadores de estímulos mezcla de gases, vapores y polvo. Señales químicas olvidadas por humanos evolucionados, en cuneta abandonadas, relegadas, desterradas por miradas y sonidos que amordazan narices atrofiadas. Los olores; aromáticas fragancias de instintos ancestrales, momentos estelares que regían nuestros caminos dando órdenes al destino. Identificador de parientes, vetustos casamenteros encargados de seleccionar sexualidades receptivas cuando aún no existían “si quieros”. Conservadores atávicos del poder evocador, que nos llevan al ayer lejano rememorando escenas o emociones, paisajes y sensaciones, huellas en narices del pasado. Dianen Ackerman me lo dijo, lo susurró a mis oídos, como definir tu olor sin analogías o parecidos, si no puedo, es porque no te he olido. No existen palabras, tampoco matices, no hay longitudes de ondas,...

La Mecánia del corazón.

Ando algo falta de magia,el gris de este larguísimo invierno está invadiendo mi alma. Busco persistente mente la energía que me ayude a sobrellevar esta melancolía instalada en mi sin conseguirlo y me refugio en las letras prestadas,esas que siempre me transportan a mundos mágicos donde puedo ser cualquier ente, criatura o persona, donde viajo por parajes exóticos, con colores incalificables y sabores mentales. Fue así como de la mano de la tristeza leí un título tan sugestivo como prometedor."La Mecánica del corazón",pensé: medicina para mi espíritu "un cuento para niños grandes" anunciaba su contraportada. Eso es lo que yo necesito pensé y con el libro de Mathias Malzieu, entre mis manos pensé que encontraría esa chispa humedecida por tantos días de lluvia. Comencé mi viaje por sus páginas, me conmueve como define el día más frío de la historia en sus primeros párrafos y pienso está hecho para este momento de mi vida. Me entusiasmo y devoro sus prim...

Los Vampiros están de moda.

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Los colmillos están de moda. Encuentras vampiros por todas partes, en libros, películas, series de TV. Los hay de todo tipo: lánguidos y románticos incapaces de besar a la chica por no romperla tipo Crepúsculo, sexys y peligrosos como los “Vampiros Sureños” de Chalaine Harris, fuertes pero tiernos tipo “La Hermandad de la daga Negra”. Lo cierto es que se han colado en nuestras vidas adaptándose a los tiempos en que vivimos. Ya no son aquellos seres aterradores que venían a sorbernos la sangre hasta matarnos sólo por diversión, no no, ahora si pueden no se alimentarán de nosotros, bueno sólo de los malos. Ahora tienen ese transfondo bueno embutido en un cuerpazo de “chico malo” que tanto nos gusta a las mujeres. Y yo me pregunto ¿porque esa atracción por el lado oscuro, que nos encandila como a un insecto una bombilla?, ¿el peligro?, ¿la adrenalina de reverso tenebroso?, ¿el saber que nos harán sufrir, tal vez porque somos algo masoquistas?.... Pues no, yo he encontrado la repuesta,...