miércoles, 10 de febrero de 2016

LaCuarent Till I Die.

Abro los ojos lentamente e inspiro dejo que el aire llene mis pulmones mientras despierta mi cuerpo. Contemplo el blanco techo de la habitación y aún sin que mi cerebro esté espabilado me pregunto porque todos los techos son blancos, porque no azules como el cielo así despertaríamos relajados, quizás lo pinte.
Vuelvo a concentrarme en mi cuerpo, intentando descubrir alguna mutación, escudriñando cada aspecto que me ofrezca ese matiz diferente que me confirme el cambio. 
Una nueva inhalación mas y paso lista: 
- calambres: presentes 
- crujidos: en aumento 
- dolores: ninguno crónico, los normales
- sueños: sanos y en progreso 
¡Nada! todo igual que ayer, y anteayer y el antes del antes del antes de ayer. 
Me levanto de la cama pongo mis pies descalzos sobre las frías baldosas de gres y me pregunto ¿ha sido ya, cuando será?, no puedo con este sin vivir, ¡Pordió! Ha pasado más un mes desde mi entrada en esta nueva década y todos los días miro ver si he dejado ser LaCuarent pero nada la misma mismita. Bueno, si analizo la misma exactamente no, para que voy a mentir; ya había cambiado tiempo antes, tu sabes: cierre de puertas, esas por las que se cuelan gente que no te quiere; finalización de proyectos enquistados; desechando imposibles, nada más que ordenando la vida, en definitiva evolucionando como siempre he hecho.
Me miro al espejo y claro no soy aquella cría que era, la mujer que veo reflejada soy yo, me reconozco en esta climatérica, he cambiado claramente, no se cuando exactamente se produjo ese cambio pero en estos días de estudio no ha sido. 
Me meto bajo la ducha y mientras el agua golpea mi cabeza pienso en que no me importa mucho la verdad y deduzco que el momento exacto del cambio no ha sido el día de mi cumpleaños sino que empezó a fraguarse el mismo en el que nací, la vida tiene esa mala manía de no quedarse quieta y conmigo no iva a ser indulgente. Además soy muy despistada para que buscar fechas 
Si me he percatado que muchas  de mis hormonas ha retirado sus fondos de pensiones y que ha habido una una fuga masiva al Caribe y claro han dejado un caos absoluto y me temo que irreparable.
Me seco y voy pasando revista a los efectos que esta huida van a provocar en mi, le pregunté a “San Google” y el siempre tan atento me dice que voy a tener:
Cambios de humor, insomnio, palpitaciones, sofocos, desilusión y ganas de llorar... 
Bueno, no está tan mal menos la desilusión y los sofocos, la mayoría eran habituales de mi “síndrome premestrual” así que sabré lidiar con ellos. Me preocupa un poco el tema termostato porque ¿como arreglo la avería? creo que la fábrica cerró hace tiempos así que va ser imposible comprar recambios válidos. Con la desilusión no habrá problemas. Pero,¿Ganas de llorar?, ¡ganas de llorar!, ¡¡GANAS DE LLORAR!! ¿porqué? digo yo que tendré que tener un motivo ¿no?
Mientras desayuno sigo dándole vuelta a las causas por las que tendré ganas de llorar no entiendo nada voy a ver que me dice internet cuales son las causas:
¡Aaah claro!  "la pausa menstrual" esa que me convertirá en menopáusica; vale sin problemas yo me despido sin llantos de ella y si hace falta le hago hasta una fiesta.
Segunda causa: “Los hijos se van de casa”: ¡¡YUPIIII!!
Tercera: “Los sofocos”; ¡sudar y llorar! esto ¿lo escribió Scarlett O'Hara?
Cuarta: “el descolgamiento de la piel y la caída del pelo” ¡Coñoo!
Espera, espera, espera, ¿se me van a caer las tetas, el culo y la cara mientras me quedo calva?, ¿todo a la vez? ¡JOE! eso si que dan ganas de llorar a moco tendido. 
Cojo el coche y mientras conduzco mi cerebro es un coctel de causas, sintomas y demás historias así que me digo: tampoco hay que exagerar mira ahí esta Elle McPherson, Monica Bellucci, Scarlett Johansson, Jennifer Aniston, Kylie Minogue, todas están estupendas, nada se les ha caído, pues yo igual ¿porque no?; me toca el claxon el de atrás porque el semáforo se ha puesto en verde y, ¡ostras yo no tengo el parné que tienen estas! así que adiós tratamientos de bellezas cirugías y demás historias. Sudo, sudo y es invierno, creo que estoy sufriendo un sofoco de esos...
Subo el volumen de la radio y me digo que algo podré hacer con mis medios no se: Un buen champú, spinning; isoflavonas  de esas; cambiar malos hábitos, no te rías, nunca es tarde para empezar y ¡se supone que estoy entrando en la juventud de la madurez! además se ha cien y a ciertas que no estaré sola más de 3 millones de españolas van acompañarme en este trance.
Llego a mi destino cantando a pleno pulmón “18 Till I Die” de Brayan Adams y pienso si el puede ¿puede porque yo no?

Eah! ¿queréis seguir siendo malos? ...

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