jueves, 28 de julio de 2011

Ausennte...


Mi cuerpo permanece, mi mente desaparece.
Vuela alejada, no está presente 
se desvanece.

Dispersa evapora contenidos 
no la ato al presente.
Quiere huir, volar libremente, 
estallar, desintegrarse, perderse, 
olvidarse de que existe, 
¡Darle puerta al presente! 
No añora respirar pasado, 
ni enreda futuros
¡Déjalo pendiente!

Anhelos esfumados, decolorados, 
espectadora que adormece. 
Pensar, planear y proyectar
¡No me apetece!
Estoy pero no estoy y aún estando...
...me encuentro ausente.

Eah! ser malos que es más divertido

domingo, 17 de julio de 2011

El Grumete me lleva a Camelot

Ya lo creía una quimera, había oído tanto hablar de él si sentirlo, que para mi se convirtió en Camelot, ese reino legendario al que no tenía acceso, (¡suspendí la oposición a caballera!). Era como un club de alto standing al que la madre naturaleza me había puesto veto y ya, había tirado la toalla, la fantasía de ingreso era una utopía para mi. Pero no señores no es un mito es auténtico y yo por fin lo he sentido.
Es una sensación extraña, comienza lentamente y te embriaga. Recorre tu cuerpo erizando cada vello sin olvidarse de ninguno. Te llena de gozo y complacencia y un nudo te aprieta el cuello como un pollo. Entonces miras a tu alrededor, no para pedir auxilio porque te asfixias, ¡nooo!, más bien para poder desplegar todas tus plumas cuan pavo real y poder exhibirlo, babeando impunemente de tal forma que ni el babero ni la servilleta más absorbente del mercado son capaces de recoger tu exceso salivar. 
Cuando localizas a alguien que te mira o tu crees que lo hace, dices con los ojitos húmedos por las lágrimas y la voz quebrada por la emoción: ¡Ese es mi hijo!, ¡fruto de mis carnes, retoño de mis huesos, perpetuador de mi ADN!
Y señores así me siento hoy, la emoción maternal me embriaga, la exudo por cada poro de mi piel. 
Mi grumete, ese trasto cuadrúpedo peludo, obús demoledor matutino de mis sueños, ha levantado la pata por primera vez,(tu me entiendes ¿no?), luego se ha caído, pero, ¡ays!, se me hace mayor, va dejando de se cachorro para convertirse en todo un perro y yo, madre emocionada, he olvidado por un momento todas esas cosas que últimamente me ha hecho, si, esas que me irritan como, su cambio de régimen alimenticio. El muchacho se ha aficionado a la comida sana, ¡que le vamos hacer se ha vuelto vegetariano!, siente debilidad por lo verde y completa su dieta con las plantas del jardín, a ser posibles tiernos brotes, aunque no le hace ascos a las más desarrolladas; o que al caer la noche con la fresquita y la humedad de los aspersores, de rienda suelta a su afición por la minería y cabe día si, día también, profundos huecos para sus galerías presentándose luego ante mi con su rubio dorado teñido del más negro carbón y poner la casa perdida de tierra y barro mientras yo lo persigo. También he olvidado por un instante, su afición por la artesanía del mimbre y el estudio minucioso que ha hecho, a bocados por supuesto, de los sillones o, las clases de albañilería con sus consiguientes prácticas en las paredes de la casa, en su búsqueda de la técnica perfecta para arrancar el cemento. 
Lo he olvidado todo y me he sentido como una mami feliz tanto, que ya estoy planificando su primera comunión, ya me lo imagino, de marinero por supuesto, como su padre.
...¡ays que guapo!



Eah! ser malos que es más divertido

lunes, 11 de julio de 2011

Caricias

Una caricia es un gesto cariñoso, son sensaciones suaves y agradables que nos produce el roce de algo y no siempre han de ser tangibles. En este mundo cibernético blogueril una caricia no la recibimos físicamente pero si la podemos sentir, porque una caricia es agasajo, es atención, fiesta, halago. Es cariño, mimo, terneza. Arrumacos y carantoñas, lisonja, coba y abrazos, muchos abrazos. 
Yo las puedo sentir leyendo un comentario que has dejado cuajado de besos, en opiniones que apostillan mis sentimientos, siempre colmaditas de achuchones, en vuestras fieles visitas a esta casa y en el honor que me hacéis al compartir vuestros premios conmigo.
Estos días he sido acariciada por una chica “vaya vaya aquí no hay playa” inventora de palabras, procedente de un clan del noreste, que hace las cosas a su manera y que es una mujer tras un Nick de hombre, gracias Men.
Ella compartió su premio al posteo veraniego, algo así como ya que te quedas en casa sigue escribiendo que los que no tenemos vacaciones nos aburrimos un huevo. Con condiciones claro, contestar a una preguntita tal que: ¿Que haces con tu mascota en verano?, ¿donde la dejas cuando te piras a la playita, montaña o a la casa del pueblo a gorronear a la familia?, jeje
Voy a contestar que ya no estoy sorda y la he oído, pero tengo que preguntarle a mi grumete ya que soy yo su mascota, el es el que se pira de vacaciones a una finca estupenda donde se reúne con sus congéneres además de caballos, gallinas y demás seres de su panda, donde lo miman y se lo pasa en grande, tanto que le cuesta volver a casa, en fin, veremos que hace conmigo y el pirata este año.
Por otro lado un caballero con un currículo impresionante, argentino poeta y soñador que habla con palabras mágicas y sus rimas las recita  A Viva voz  a decorado este blog de dorado, con el oro de su amistad. Mil gracias Julio es todo un honor recibir este premio de tus manos.


Por mi parte, yo quiero que mis caricias acorten distancia, quiero que me sientas tan cerca y que el roce de mi mano te haga sentir mi cariño así que los premios son tuyos, ¡compártelos conmigo!

P.D.T: tengo un premio traspapelado y no se quien me lo dio, es lo que tiene ser una despistada terrible y estar algo saturada perdóname si te he olvidado juro ponerme a dieta de rabos de pasas hasta encontrar el dato y agradecer como se merece.
Eah! ser malos que es más divertido

viernes, 1 de julio de 2011

Anciana glamurosa que sigue siendo niña.

¡Lo que me faltaba!, al incremento del campo gravitatorio a mi alrededor cuya consecuencia directa es un aumento de peso y la decadencia de cualquier turgencia juvenil, se unen mis arrugas, celulitis, michelines y demás procesos degenerativos a los que se enfrenta mi cuerpo día a día en su desenfrenada carrera hacia la senectud, hay que sumarle un síntoma nuevo. 
Desde hace dos días me he quedado teniente, si si, ¡como lo oyes!, tu que puedes, porque lo que soy yo, estoy como una auténtica tapia. Sorda perdida, del oído izquierdo para más señas.
En principio no le di importancia, pensé que sería agua acumulada de tanto remojo para hacer descender la temperatura a la que este abrasador principio de verano está sometiéndonos, pero a la mañana siguiente, a la sordera se le sumó un zumbido con dolor agudo que al llegar la hora del almuerzo me imposibilitaba entregarme al disfrute del manduque ¡y por eso, si que no paso!, así que puse rumbo al médico. 
En la sala de espera, al abrigo del aire acondicionado mientras aguardaba mi turno, mi imaginación desenfrenada volaba y haciendo algoritmos entre edades, ya me veía como una adorable y glamurosa viejecita con sonotone, si porque el audífono no se puede tunear tan bien como una buena trompetilla. Me imaginaba lo cool que estaría decorada con cristales de Swarovski y una cadenita de oro haciendo juego con mis gafas bifocales, más retro que las progresivas ¡que no hay comparación!. Ya estaba eligiendo el tono del rosa para el tinte de mi pelo cuando la megafonía me devolvió a la realidad y entré en consulta.
Después de los saludos pertinentes, contarle la causa de mi visita, el médico estudia mi oído con el otoscopio para ver y hacer vibrar mi tímpano. Este, tímido, se esconde tras una inflamación del conducto auditivo externo, o lo que es lo mismo, del tubito encargado de conducir los sonidos del exterior, al interior de mi cuerpo. Inflamado, también, se ha puesto gordo, ¡como no, es mi sino!, soy una mujer contundente, sabia repartidora de los gramos a lo largo de todo su cuerpo...
El diagnóstico: otitis externa conocida coloquialmente como "oído de nadador". Mi fantasía de carroza elegante, a tomar por...
Una afección de niños, o sea, no estoy envejeciendo sino haciéndome más niña.  
Adiós a mi glamuroso sonotone tuneado y mi pelo color chicle, hola a tapones, gotas y a la esperanza que mis oídos, por lo menos, siguen siendo unos niños.

Eah! ser malos que es más divertido...
 ...y yo hoy, no escucho nada

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails