viernes, 30 de diciembre de 2011

Propósitos para el 2012: entenderte destino. ¡Pero se más claro leñe!



Según los datos de The Ethnologue: Languages of the World en el año 2005 se hablaban en el mundo 6.912 idiomas, sin incluir las muecas. 
Digo yo, que si no se ha muerto alguno, podría haber elegido cualquiera de ellos para comunicarse conmigo, yo que se, el mandarín por ejemplo, alguno de sus 1.338.612.968 habitantes podría haberme ayudado, además no tendría que ir muy lejos ahora que sus tiendas crecen como setas y han comprado deuda española. 
Mejor aún porque no ingles, ¿quien no habla ingles actualmente?, yo aún guardo mis cassettes de "Home English", esos que hicieron de mi una spanglish parlante tan experta que parezco nacida en Tijuana.
Con el árabe tampoco hubiera tenido mucho problema, Mohamed, el chiquito de la tienda del pueblo, me hubiera servido como interprete; y ya, puestos a ponérmelo complicado, podría haber utilizado, yo que se, el mixteco, el zapoteco, o mejor el alacalufe, esto me dificultaría un poco el tema pero hoy con internet seguro que me las habría apañado para pillar algo de la conversación.
Aunque, lo más sencillo hubiera sido utilizar el español, con el, ¡fijo, fijo!, lo habría entendido a la primera; con una simple llamada telefónica, un emilio a mi gmail y listo. 
Pero no, el Destino ha elegido comunicarse conmigo dejando señales y no en el buzón de mi casa, o en el parabrisas del coche, el no, el ha elegido los aeropuertos españoles y me ha tenido corriendo por ellos este año a modo de gran gincana. Yo torpe de mi, no he sabido interpretar a la primera y claro el resultado, catastrófico por cierto, siempre fue el mismo: pérdida de aviones.
La primera vez llegué a la conclusión con facilidad tras el nefasto desenlace, o sea, perdí el avión, por llegar tarde claro, respuesta obvia: ¡¡ la próxima, pon el despertador marmota y no te duermas!; vale lo pillo.
La segunda, me complicó un poco el asunto y metió por medio ciertos sindicatos que no quiero nombrar; pero mira, también terminé por entenderlo: ¡¡no vueles cuando hay huelga!!
Pero la última, la última, me tiene muy confusa y terriblemente cabreada, porque al señorito no se le ha ocurrido otra cosa que hacerme perder mi vuelo navideño rumbo a los brazos de mami por indocumentada. 
Por mucho que discurra mi cabecita loca no deduce la respuesta y sigo, disgustada, mosqueada y enfadada con el, porque no entiendo que puñetas me quiere decir, así que hoy, aunque no soy mucho de propósitos de Año Nuevo, he decidido tener dos para el 2012 uno comprarme un diccionario de señales del Destino y dos, la más importante: no perder ni un avión más... 
...si puedo.
Eah! ser Felices esta noche y todo el Año Nuevo

domingo, 18 de diciembre de 2011

¡¡Feliz Navida!!


Vale, vale me rindo, pero que sepas que me caes mal y, ¡ese estúpido gorro rojo no pienso ponérmelo ni de coña!. 
¡Será engreído el rollizo barbudo este!, pues no se cree el usurpador presuntuoso que me ha vencido ¡ja!. Claro, como poner cara bobalicona y hacer ¡jou, jou, jou! le valen con los niños ha llegado y ¡zas! cree que lo tienes todo hecho. 
Pero alma de cántaro, ¿como puedes pensar tu con esas pintas, (nadie te dicho que el rojo engorda), que tienes el magnetismo suficiente para conquistarme y vencerme?
¡Que no!, ni tu, ni las huestes de angelitos que contratas cada año azuzándolos para que me ataquen a diario con sus miradas cándidas y sus almibaradas vocecitas, no no. Lo único que conseguiste con eso fue producirme una subida de azúcar. De acuerdo, eso fue el turrón, pero ves ahí, el mérito es tuyo. Ponerlo por todas partes para que me lo encontrara fue una jugada muy sucia.
Me resistí, lo juro, todo lo que pude pero, tu lo sabes mejor que nadie jeje, la carne es débil y al final he picado ¡y mucho!. ¡Lo has conseguido rechoncho traidor!, ya soy de tu club.
Tampoco ha sido el monumental ataque de pinos y abetos pertrechados con sus coloridas bolas a modo de munición que en lugar de pólvora los has cargado de nieve. A ellos si ¿no?.¡Tacaño!,  por aquí abajo ni rastro año tras año. 
¡Ah para que lo sepas!, los belenes, me gustan pero los tradicionales, sencillitos: San José, la Virgen, el niño, la burra, el buey y los más allegados, pero esos en los que hay tanta bulla como en la Madrugá sevillana, no. 
No he capitulado por todos esos tópicos con los que año tras año asaltas nuestras vidas, tampoco es porque Rudolph me tenga arrinconada con sus cuernos, y me esté mirando con cara de pocos amigos, no no. 
Sinceramente he cedido porque mañana cogeré un avión y como buen almendrito que soy, volveré al hogar y cuando me encuentre entre los brazos de mi mami sentiré la verdadera magia de la Navidad.
Ser malos en estas fiestas y fastidiemos al gordo de rojo para divertirnos.

martes, 6 de diciembre de 2011

Sexo, comida y sueño.


Nuestra vida cotidiana está salpimentada de una gran cantidad de tópicos. Clichés manidos que de tanto repetirlos aceptamos como verdades universales inmutables e incuestionables. Solo de vez en cuando surgen en la historia algún valiente que se atreve a poner en duda tales afirmaciones absolutas con el coraje y osadía de enfrentarse a ellas y a las consecuencias, sin miedos que lastren el progreso de la humanidad. 
El estandarte de esta lucha ha sido recogido por los investigadores de la universidad Estatal de Ohio. Ellos, paladines de la autenticidad, han decidido acabar con el estereotipo por excelencia, ese sambenito con el que llevan conviviendo todos nuestros congéneres de sexo masculino desde épocas tan pretéritas que se pierden en los confines de la historia y ya no se sabe quien fue el machote uni-pensador e hipertestosterado mítico, capaz de generar cada 7 segundos un pensamiento sexual.
Si nos paramos y pensamos en esto detenidamente, a semejante personaje era para hacerle un monumento, porque si existió y hacemos cálculos las cifras resultantes son pelopunticas. Pongamos, por un poner, que dormiría unas 8 horas, siempre que no trasnochara claro porque entonces las cuentas se disparan a cifras astronómicas impropias de este planeta. Le quedaban una 16 horas, lo que viene a ser 57.600 segundos de cerebro despierto para cada 7, ¡Zas! generar uno tipo sexual, ¡La leche! menudas fantasías que se montaba el menda y que agotador ¡por favor!
Volviendo al tema, los chicos de Ohio han demostrado que los varones no solo piensan en sexo, también piensan en comer y dormir, con lo cual vemos que desde aquel macho primitivo al que hacíamos referencia hasta el actual, la especie ha dado un considerable salto evolutivo. 
Pero lo mejor del estudio del profesor de Psicología Terri Fisher, que publicará la prestigiosa revista neoyorquina The Journal of Sex Research es que no solo ellos piensan en sexo también lo haces tu, si si tu, que hasta ahora asentías mientras leías con esa sonrisa burlona decorando tus labios; ya que las cobayas de este análisis han sido 283 estudiantes de los cuales 163 eran mujeres, todos ellos con edades comprendidas entre los 18 y 25 años. 
Ninguno sabía que esto era un estudio sexual, para que no mintieran o exageraran dependiendo del género, simplemente se les pidió que le dieran al aparato contador ¡mal pensado!, cada vez que tuvieran un pensamiento del tema asignado, (sexo, comida, sueño), ¡necesidades básicas vamos!, aunque, creo que olvidaron una importantísima pero, dejémoslo que esto se pondría algo escatológico.
El resultado, interesantísimo por lo inesperado: Nuestros hombres actuales piensan menos en el sexo de lo que creíamos ¡solo 19 veces al día!, nosotras lo hacemos nueve veces menos.  Sus pensamientos se complementan con la comida en la que se detienen 18 y en el sueño 11 veces. Nosotras, desarrolladas hembras actuales, a la comida le dedicamos 15 pensamientos, 5 más que al sexo, lo que demuestra claramente dos cosas:
Una el chocolate es nuestro mejor amigo y dos que a alguien le interesa hacernos creer que nos gusta más todo aquello que nos entra por la boca.
Eah! ser malos que es más divertido

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