jueves, 3 de julio de 2014

De trivialidades, respiraciones y conclusiones sin sentido.

Un amigo, al que por cierto hecho mucho de menos, me dijo hace unos meses que estoy escribiendo muy poco; también puntualizó que esa exigua producción la notaba algo más trivial.  
Hoy al entrar en esta mi olvidada casa virtual me he dado cuenta de que llevaba razón al referirse a la cantidad, mis entradas en este último año se están dilatando en el tiempo dando una media muy baja. En cuanto a la banalidad de mis letras no se, tal vez  también, no soy la más indicada para catalogar su calidad o su profundidad, mi parcialidad en este tema queda patente ya que en ellas, hay mucho de mi. 
Me paro a pensarlo detenidamente y... 
...¡uff! no se yo si me gusta, tirando de significados, el resultado no es muy halagador porque me cataloga como una persona superficial, común y corriente que carece de importancia según la RAE y un problema sencillo de poco interés según las matemáticas... 
Llegados a este punto o profundizo antes de deprimirme y salir corriendo a por un kilo de helado de “Nutella”, vicio que arruinaría mis  horas de sufrimientos en el gym o cojo el teléfono para decirle a este amigo mío lo mucho que yo también lo quiero.
Prefiero detenerme, tomar aire y dejar vagar en libertad a mi mente, se que esto es un un ejercicio peligroso, cada vez que la suelto le gusta explorar. Es capaz de llegar a descubrir tristezas difuntas enterradas en los más recónditos emplazamientos; adentrarse cuan espeleólogo aguerrido por las cavidades de mi cerebro que yo había tapiado para no sentir y hacer que esos sentimientos vuelvan a vibrar.
Deambula como nadie por mis sinsentidos absurdos haciéndome cosquillas anímicas y es muy habilidosa en encontrar y exponer a la luz mis tripas emocionales, cosa que me da mucho miedo, no estoy yo muy en forma para enfrentarme a tanta casquería. Aún así, me arriesgo porque también es capaz de conseguir ideas ilógicas que terminan en caminos sin salidas que me hacen reír a carcajadas, pero otras, otras son tan sorprendentes que me cuestiono si son realmente mías.
Así que volviendo al tema e hilvando pensamientos me pregunto: ¿no está nuestra vida cotidiana cargada de trivialidades? no se... 
...dormimos, Respiramos, soñamos, Respiramos, despertamos, Respiramos, hablamos, Respiramos, caminamos, Respiramos, lloramos, Respiramos, comemos y bebemos, Respiramos, eliminamos lo comido y bebido y aquí si que... 
...¡RESPIRAMOS!  jeje.
Podríamos decir que el 90% de nuestra existencia se fundamenta en trivialidades pero, ¿no son importantes?, ¿cual es su grado de trascendencia?, si  lo se, aquí entra en juego nuestra óptica, nuestro rasero, nuestra escala de valores, no será igual de importante el sueño para alguien que lo olvida a lo largo del día que para aquél que lo convierte en su meta y termina haciéndolo realidad. 
Quizás respirar es un hecho que por cotidiano sea común, corriente y no le prestemos ni atención, pero su importancia es vital, podemos vivir durante semanas sin alimentos sólidos, sin líquido durante días pero bastará un minuto sin oxigeno para perder la vida.
Así que tras analizar las diferentes premisas expuestas,  reírme con descabelladas ideas que han aparecido en mi insensata sesera, perder algunas neuronas por el camino, llego a la conclusión que: o bien soy una respiración o bien soy una...
...evacuación.  
¡Ains!
Eah! ser malos que es más divertido. 

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