martes, 9 de febrero de 2010

40añera


Hoy elevo mis velas al viento y comienzo un viaje que no se donde me llevará. No he trazado rutas, no cuento con cartas de navegación ni experiencia alguna, sólo tengo ilusión y muchas muchas ganas.
Pero empecemos a conocernos; soy una mujer contemporánea, osea, de ahora. Una 40añera, si has leído bien, 40añera. Porque hace unos años resido en los cuarenta y si, fui una quince añera, luego veinte añera y posteriormente una treinta añera; ¿porque ahora de repente me he convertido en una cuarentona?. ¡No señor!, me niego a que eso suceda y voy a seguir instalada en mi terminación favorita "añera". Las terminaciones pueden etiquetar y desmoralizar a cualquiera, en otros tiempos mi edad significaba vieja y la terminación "ona" era despectiva. Yo hoy, no voy a entrar en debates semánticos, filosóficos, moralistas y demás; yo me remito a mis experiencias personales y en ellas hay una madre 70añera que se va de marcha todos los fines de semana y fiestas de guardar. Pero ese es otro tema del que ya charlaremos.
Lo que os decía, soy una 40añera contemporánea y particular ya que no tengo hijos, ni trabajo, ni familia al uso. Vamos como diría mi abuela "un desastre de mujer". Aunque yo creo que no estaría en lo cierto, creo que soy bastante completa. Tengo una carrera universitaria, un doctorado, un master y un sinfín de cursillos que, sumados a mi experiencias laborales en distintos campos y mis experiencias personales me han llevado a engordar un curriculum que no me sirve de nada hoy por hoy nadie miraría después de leer mi edad. Porque seamos sinceros, quien querría contratar una 40añera cuando el mercado laboral está repleto de 30/20añeras y además estamos en una pedazo de crisis que pa que...
Así que según los cánones sociales, no me he realizado como mujer y profesionalmente soy una fracasada. (Es en estos momentos cuando al verlo plasmado sobre el papel tendría que coger una caja de pañuelos y meterme en la cama a llorar durante una semana, para luego levantarme y ponerme ciega de helado, para así terminar de rematar la faena cuando me subiera a la báscula y viera unos cuantos kilos de más).
Pero no; no pienso caer en ese agujero negro no, no. Lo que ha pasado es que he decidido contar a quien quiera leerlo que no estoy hundida ni frustrada. Me encuentro la mar e bien.
Y si..., ya se que es raro. Y no..., esto no va de auto ayuda y métodos de superación para personas con problemas y frustraciones porque yo de eso no tengo ni idea.
Esto será una charla con una 40añera con la que tal vez no te identifiques, no estés de acuerdo y no compartas sus ideas, pero si espero te diviertas y distraigas de tu vida que es la que realmente importa.

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¡Ah! He liberado al Pato así que no te sientas obligado

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